Al ver a la chica perfecta

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  • Publicado : 6 de diciembre de 2010
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AL VER A LA CHICA PERFECTA UNA HERMOSA MAÑANA DE ABRIL, DE HARUKI MURAKAMI.

Una bonita mañana de abril, en una calle estrecha del elegante barrio de Harujuku, me crucé con la chica 100% perfecta.
Si te digo la verdad, no es tan guapa. No destaca de ninguna forma. Su ropa no es nada especial. Su pelo todavía tiene la forma de haber estado durmiendo. Tampoco es joven, debe tener unos 30 años,ni siquiera está cerca de ser una “chica” propiamente hablando. Pero aún así, se ve de lejos que ella es la chica 100% perfecta para mí.
Quizás cada uno tiene su propio tipo de chica favorita, con tobillos delgados, o quizás ojos grandes, o dedos llenos de gracia, o puede que te tiren por alguna razón, las chicas que se toman su tiempo para comer. Yo no tengo preferencias, por supuesto. A veces enun restaurante me pillo a mi mismo mirando a la chica de la mesa de al lado porque me gusta la forma de su nariz.
Pero nadie puede decir que su chica 100% perfecta corresponde a un tipo preconcebido. Por mucho que me gusten las narices, no puedo recordar la forma de la suya, ni siquiera si la tenía. Todo lo que puedo recordar es que no era una belleza. Es raro.
“Ayer en la calle me crucé con lachica 100% perfecta”, le dije a alguien.
“¿Si? ¿Guapa?”
“No mucho.”
“¿Es el tipo que te gusta entonces?”
“No sé. Parece que no puedo recordar nada sobre ella, como la forma de sus ojos o la talla de su pecho.”
“Extraño.”
“Sí, extraño.”
“Bueno y ¿qué hiciste? ¿Le hablaste? ¿La seguiste?”, dijo aburrido ya.
“No… solo me la crucé por la calle.”
Ella camina de este a oeste, y yo de oeste aeste. Es una preciosa mañana de abril.
Ojalá pudiera hablar con ella. Media hora sería perfecto para preguntarle sobre ella, para hablarle de mi y, lo que de verdad me gustaría hacer, explicarle las complejidades del destino que ha guiado a los nuestros a cruzarse el uno con el otro en una calle de Harajuku una bonita mañana de abril de 1981. Esto es algo que guardar junto con otros cálidossecretos, como se guardaría un reloj antiguo construido cuando la paz llene el mundo.
Después de hablar, habríamos comido en alguna parte, visto una peli de Woody Allen, y parado en el bar de un hotel para tomar unas copas. Con un poco de suerte, podríamos haber acabado en la cama.
La potencialidad llama a la puerta de mi corazón.
¿Cómo puedo acercarme a ella? ¿Qué debería decirle?
“Buenos días,señorita. ¿Tendría media hora de sobra para una pequeña conversación?”
Ridículo. Parecería que le quiero vender un seguro.
“Perdóneme, ¿sabe si hay lavanderías 24 horas en la vecindad?”
No, es igual de ridículo. Principalmente porque no llevo la colada. ¿Quién se lo va a creer?
Quizás la verdad funcionaría. “Buenos días. Eres la chica 100% perfecta para mí.”
No, no me creería. O incluso si lohiciera, podría no querer hablar conmigo. Lo siento, diría, puede que sea la chica 100% perfecta para ti, pero tú no eres el chico 100% perfecto para mí. Podría pasar. Y si me veo en esa situación me rompería en pedazos. Nunca me recuperaría del shock. Tengo 32 años, y crecer se trata de eso.
Nos cruzamos enfrente de una floristería. Una pequeña corriente de aire toca mi piel. El asfalto estáhúmedo, y percibo el aroma de las flores. No puedo empujarme a mí mismo a hablar con ella. Lleva un jersey blanco, y con su mano derecha sostiene un sobre blanco al que solo le falta el sello. Así que le ha escrito una carta a alguien, quizás ha pasado la noche entera escribiendo a juzgar por el sueño que reflejan sus ojos. El sobre podría contener cada secreto que tenga.
Doy unos cuantos pasos y megiro, se ha perdido entre la multitud.
Ahora, por supuesto, sé exactamente lo que tenía que haberle dicho. Habría sido un discurso largo, pero no lo suficiente como para pronunciarlo propiamente. Las ideas que se me ocurren nunca son muy prácticas.
Bien. El discurso habría empezado así: “erase una vez” y terminaría así: “una historia muy triste, ¿no crees?”.
Erase una vez un chico y una...
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