Aleph-paulo coelho

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Aleph Paulo Coelho

Título original: O Aleph © Paulo Coelho, 2010 Traducción: Ana Belén Costas

Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti. Amén. Un hombre noble se marchó a un país lejano, para conseguir el título de rey y volver después. LUCAS 19, 12

Para J., que me mantiene caminando, S. J., que me sigue protegiendo, Hilal, por el perdón en la iglesia deNovosibirsk.

El diámetro del Aleph sería de dos o tres centímetros, pero el espacio cósmico estaba ahí, sin disminución de tamaño. Cada cosa [...] era infinitas cosas, porque yo claramente la veía desde todos los puntos del Universo. JORGE LUIS BORGES, El Aleph Yo no puedo ver y tú lo sabes todo. Aun así, mi vida no será en vano, porque sé que volveremos a encontrarnos en alguna divinaeternidad. OSCAR WILDE

Rey de mi reino
¡No! ¿Otro ritual? ¿Otra invocación de las fuerzas invisibles para que se manifiesten en el mundo visible? ¿Qué tiene eso que ver con el mundo en que vivimos hoy en día? Los jóvenes salen de la universidad y no encuentran trabajo. Los mayores llegan a la jubilación sin dinero para nada. Los adultos no tienen tiempo para soñar; se pasan desde las ocho de lamañana hasta las cinco de la tarde luchando para mantener a su familia, pagar el colegio de sus hijos, afrontando lo que todos conocemos con el nombre de «dura realidad». El mundo nunca ha estado tan dividido como ahora: guerras religiosas, genocidios, falta de respeto por el planeta, crisis económicas, depresión, pobreza. Todos quieren resultados inmediatos para resolver al menos algunos de losproblemas del mundo o de su vida personal. Pero las cosas parecen cada vez más negras a medida que avanzamos hacia el futuro. ¿Y yo aquí, intentando avanzar en una tradición espiritual cuyas raíces están en un pasado remoto, lejos de todos los desafíos del momento presente? Junto a J., al que llamo mi maestro aunque empiece a tener dudas al respecto, camino hacia el roble sagrado, que lleva ahí más dequinientos años, contemplando impasible las agonías humanas; su única preocupación es entregar las hojas en invierno y volver a recuperarlas en primavera. Ya no soporto escribir sobre mi relación con J., mi guía en la Tradición. Tengo decenas de diarios llenos de anotaciones de nuestras conversaciones, que nunca releo. Desde que lo conocí en Amsterdam en 1982, aprendí y desaprendí a vivir uncentenar de veces. Cuando J. me enseña algo nuevo, pienso que tal vez sea ése el paso definitivo para llegar a la cima de la montaña, la nota que justifica toda la sinfonía, la palabra que resume el libro. Paso por un período de euforia, que poco a poco va desapareciendo. Algunas cosas quedan para siempre, pero la mayoría de los ejercicios, de las prácticas, de las enseñanzas acaban desapareciendo en unagujero negro. O, al menos, eso parece. El suelo está mojado, imagino que mis zapatillas deportivas, meticulosamente lavadas hace dos días, estarán otra vez llenas de barro cuando dé algunos pasos más, a pesar del cuidado que pueda tener. Mi búsqueda de sabiduría, paz de espíritu y conciencia de las realidades visible e invisible se ha convertido en una rutina que ya no da resultado. Cuando teníaveintidós años, empecé a dedicarme al aprendizaje de la magia. Pasé por diversos caminos, anduve al borde del abismo durante muchos años, resbalé y caí, desistí y volví. Imaginaba que, cuando llegase a los cincuenta y nueve años, estaría cerca del Paraíso y de la tranquilidad absoluta que creía ver en las sonrisas de los monjes budistas. Al contrario, parece que estoy más lejos que nunca. Noestoy en paz, de vez en cuando entro en grandes conflictos conmigo mismo, que pueden durar meses. Y los momentos en los que me sumerjo en una realidad mágica duran tan sólo unos segundos. Lo suficiente para saber que este otro mundo existe, y lo bastante para dejarme frustrado por no ser capaz de absorber todo lo que aprendo. Llegamos. Cuando acabe el ritual voy a hablar seriamente con él. Ambos...
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