Bipolaridad infantil

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Niños bipolares: Enfermos en las sombras Los trastornos del ánimo infantiles -más conocidos como bipolaridadson hoy las enfermedades psiquiátricas más subdiagnosticadas en Chile: detrás del dos por ciento de niños que reciben tratamiento, hay un número indeterminado que viven sin saber que están enfermos. ¿Qué riesgos corren? ¿Cómo reconocerlos? Aquí, el testimonio de una madre y especialistasdan la voz de alerta. Por Magdalena Andrade N. Ilustración: Francisco Javier Olea. Así recuerda Mariana Vidal esa madrugada de 18 de septiembre: el ruido de unos pasos apurados sobre la escalera. Una sombra pequeña que entró en su pieza. Un llanto que empezó a llegar cada vez más cerca de sus oídos. Era Pablo, el tercero de sus cuatro hijos:

-Mamá, las paredes de la pieza se me vinieron encima.Parece que me voy a morir. Como si la recorriera un escalofrío, Mariana se encoge ahora en su silla mientras recuerda ese momento, aun cuando hayan pasado ya seis años. Después de esa noche, nada volvió a ser igual ni para ella, ni para Pablo, ni para su marido, ni para sus otros tres hijos. -La vida nos cambió de un día para otro -dice. Y empieza su relato, que narra cómo su hijo Pablo,entonces de doce años, pasó de ser un niño sano a uno enfermo. De ser un niño feliz, risueño, activo, a uno que se levantaba y se acostaba con el rostro desencajado y los ojos hundidos. -Esa fue la primera de las tantas crisis de pánico que comenzó a sufrir mi hijo. Dos días después con mi marido lo llevamos a un psiquiatra infantil, que le recetó Ravotril y nos dijo, que no nos preocupáramos, que estosepisodios podían ser comunes en los niños. Pero Pablo -recuerda ahora Mariana- ya no era el mismo de antes. En la casa comenzó a sentirse encerrado, y por eso le pedía a Mariana que tuviera abiertas día y noche las ventanas, para sentir cómo corría el aire. Por las mañanas se levantaba de muy buen ánimo, a veces hasta cantando, pero llegaba la noche y se volvía un ser casi inerte. Un día, elniño llegó del colegio y le hizo a Mariana una confesión que la dejó helada:

-A veces estoy en clases y me dan ganas de salir corriendo de la sala. Y lo hago, no puedo contenerme. Ese era ahora su hijo. El mismo que, meses antes, era felicitado por sus profesores. Mariana decidió pedir una segunda opinión médica.

-Su hijo tiene depresión infantil -le dijo el médico, quien cambió losansiolíticos que Pablo estaba tomando por antidepresivos. También le advirtió que la acción del medicamento debería empezarse a notar a la tercera semana de tratamiento. Pero pasó un mes y Pablo empeoró su comportamiento. Tanto, que en el colegio comenzaron a advertirle que si su hijo no controlaba su carácter impulsivo, lo dejarían condicional. Mariana se vio obligada, entonces, a pedir una tercera opiniónmédica. Esta vez fueron varias sesiones con la psiquiatra antes de tener el diagnóstico. -A ella llegué ya con un incendio en mi vida y en la de mi hijo. Ella nos citó e hicimos juntos un test que estaba en inglés. Pablo también hizo varias pruebas. Recién después de un año de observación, la doctora nos dio el diagnóstico. Ese diagnóstico era un trastorno del ánimo, el nombre con el que elmanual DSM IV -el manual universal de diagnóstico de enfermedades mentalesdefine hoy a la bipolaridad. Un diagnóstico que acompaña a Pablo hasta hoy, que ya tiene 19 años. Durante todo este tiempo, Pablo y Mariana han recorrido un camino que ha incluido una larga lista de medicamentos, sesiones psiquiátricas, períodos de crisis, problemas en el colegio y angustias familiares. Recién hace dos años,Pablo encontró la dosis justa de pastillas que debe tomar para entrar en una fase de estabilización. Hoy, está estudiando -aunque ya ha pasado por dos carreras anteriores, en las que duró una semana y un mes, respectivamente- y hace su vida casi normalmente. Mariana, su madre, cree ahora que si hubiera tenido un diagnóstico más temprano de su enfermedad, quizás Pablo se habría demorado menos en...
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