Caifanes

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Por las eléctricas penumbras del rocanrol: Una banda nombrada Caifanes

Xavier Velasco

A los delincuentes, a los ángeles caídos, a la banda de corazones solitarios donde quiera que se oculten con todo y sus secretos.

Con las gracias tardías para Víctor Díaz Arciniega y un beso cósmico para Celia Alcalde de la Peña.

INTRO

Sólo podemos optar por seguir en la carretera y asegurarnosmuy bien de que la carretera no vaya a ninguna parte. Esto: no ir a ninguna parte mientras aceleras, chupar tres cervezas, entrar a la noche, recorrer sus entrañas, la uretra de la noche, esto es el rocanrol. E. Corripio, Fundamentos gnósticos de la Resurrección Sicodélica.

Dónde comienzo. En una de las sillas del antro a la mitad de octubre del ochentaisiete, cuatro monos recién llegaron alescenario a derramar sus brumas. Uno de ellos canta la historia descoyuntada de un ser indefenso al que han amarrado a una plancha para poder castigarlo con la mustia, falsérrima terapia de los electroshocks. Castigo, voltaje, historia: dónde comienzo, en la abolición de todo pasado para poder mirar aquí, en Insurgentes esquina con Pensylvania, el parto mexicano del rocanrol. Si esta fuera historia,sería una de ángeles caídos, seres ingenuos que un día tomaron una guitarra y pretendieron llegar con ella a alguna parte, acaso sin pensar que el rocanrol no es llegar sino ir, sólo ir, siempre estar yendo. Un tren al que se sube y del que se baja sin mirarlo jamás parar. Hay quienes no se bajan. Necios, perdedores, románticos huérfanos que un día encontraron en el rocanrol una casa, quierodecir un hogar, de esos que tienen abuela, leños y chimenea, toda la paz que mirabas en las historias de monitos de Walt Disney. ¿Has estado alguna vez en un hogar? ¿Sabes lo que es eso? ¿Quedan hogares así en este mundo. No para los que han subido al tren, porque ellos ya comprendieron, aunque tal vez un día lo olviden y se vuelvan a la tierra firme, que la mejor casa que puede tenerse esprecisamente ésta, un tren. Por principio, detestas la idea de contar un cuento de triunfadores. Piensas, muy románticamente: no lo estoy haciendo. Estos monos son unos perdedores, unos ángeles caídos.

Que la compañía y la televisión y el radio puedan cubrirlos de billetes, es cosa que vale madre. Un perdedor no es aquel que tiene menos billete. Un perdedor es quien ya se dio cuenta que vivir es malnegocio y no queda otra que hacerlo lo más divertido posible. Y lo más intenso posible. Y, si es posible, buscarse en el camino una relígión que valga la pena. El rocanrol, por ejemplo.

Una religión puede medirse por su capacidad de revivir a los muertos. Para la generación que se convirtió al rocanrol entrando los ochentas, la era cristiana se mide en antes y después de Jim Morrison. E. Corripio,Fundamentos gnósticos de la Resurrección Sicodélica.

Bilé. Arrullo negro y carmín para el sueño muerto en un túnel del Periférico. Sonidos trepan por las paredes, ejército de cruzados escalando las almenas de un castillo enemigo. Los temblores del bajo, guitarra embarrando acidez sobre el monte del que cuelga un Cristo traicionado, sax ebrio de los sudores de una puta en agonía, platillos enllamas, redobles como palabras, un canto choca contra el techo: nun ca na die me po drá pa rar. Esta es la imagen trémula de lo que jamás pudo pasar y está pasando. Venga tu reino: los señores productores se estriñen, los señores ejecutivos no saben cómo bailar, las viejas paren ratones rosados y las niñas de traje sastre se vuelven estrellas del burlesque. Alabados sean el Rey Lagarto y San JoséCuervo, bienaventurados los que pudieron echarse un faisán con la huesuda, estos son Caifanes y han venido a oficiar el rocanrol. Hágase tu voluntad.

La primera vez que Alfonso André se paró frente a un público numeroso con un micrófono en la mano, faltaban cuarentaisiete horas para que terminaran los ochentas. Era un homenaje a los Rolling pero nadie allí se sabía las rolas;

no quedó otra...
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