Ciudad y memoria

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Ciudad y memoria (Reflexiones a partir de las Ciudades Invisibles de Ítalo Calvino) “Las ciudades, como los sueños, están construidas de deseos y de miedos, aunque el hilo de su discurso sea secreto, sus reglas absurdas, sus perspectivas engañosas, y toda cosa esconda otra.” (Calvino, 1972 p.p. 23) Quisiera ser Italo Calvino, es más quisiera estar sentada en Piazza San Marcos cuando el gran Khanle describe a Marco Polo su ciudad de origen… Allá está la memoria perdida, regurgitada en recuerdos robados, las ciudades son simples materializaciones de nuestras mentes, de nuestro sentir sincrónico colectivo, el perder esa memoria es perder parte de nuestras vidas. “Hay que cuidarse de decirles que a veces ciudades diferentes se suceden sobre el mismo suelo y bajo el mismo nombre, nacen ymueren sin haberse conocido, incomunicables entre sí. En ocasiones hasta los nombres de los habitantes permanecen iguales, y el acento de las voces, e incluso las facciones; pero los dioses que habitan bajo esos nombres y en esos lugares se han ido sin decir nada y en su sitio han anidado dioses extranjeros. Es inútil preguntarse si estos son mejores o peores que los antiguos, dado que no existe entreellos ninguna relación, así como las viejas postales no representan a Maurilia como era, sino a otra ciudad que por casualidad se llamaba Maurilia como ésta” (Calvino, 1972 p.p. 18) Tal vez este articulo se viene ejecutando en mi mente desde hace ya algo más de 11 años, o tal vez este articulo puede ser el recuento de una buena parte de mis pensamientos y recuerdos en el trasegar de miexistencia… pero antes de comenzar, a la larga me resulta paradójico que alguien que ha perdido tanto la memoria, quiera elevar su esta ndarte y aventurarse tal vez hasta sacrílegamente, a hablar de ello… La primera imagen que llega a mi es una estepa algo quemada por el inclemente sol, llena de ese verde borroso que se va mezclando con el cerramiento de madera y alambre, es Coya, en Purificación que comoZora se desvaneció en el recuerdo… en ese momento decidí que ese iba a ser mi modo de vida, congelar los instantes de memoria, luego en el tiempo me fui preguntando que hacía que nuestros recuerdos trascendieran mas allá de nuestras vidas, por que terminan siendo más bien puntos proyectados en líneas en el túnel del tiempo, bien lo dibujé en la justificación para mi tesis de grado cuando imaginé quela carrilera de la estación de Ambalema, viéndola desde su balcón cuando el oro de los pétalos bailaban con el viento, en una ya vieja tarde de verano, se mutaba en tiempos yuxtapuestos, en tells virtuales que me mostraban lo que estaba buscando: La memoria del hecho arquitectónico, la memoria de la sociedad… escuche a lo lejos el silbido del tren y cuando busque su origen, lo único que encontréfueron unos trenecitos de lata que hace un pobre viejo a las orillas de esta estación, (él y sus trenes), solo esperan su último viaje.

Otra vez andaba en uno de mis amados recorridos por la Candelaria los domingos, mi fascinación es encontrar nuevos recovecos, nuevos detalles en las construcciones que me lleven a un lapsus de ensoñación y ya que menciono esos lapsus nada como cuando estaba enPuerto Triunfo y luego del almuerzo en el puerto, sin saberlo entro en una calle sórdida, era una pequeña calle en volumen y extensión pero haciendo uso de estos lapsus fui transportada a una escena de mi libro en ese momento: La Nausea, herencia intelectual de mi profesor de historia del arte, Cesar Perez. “Marco Polo imaginaba que respondía (o Kublai imaginaba su respuesta) que cuanto más seperdía en barrios desconocidos de ciudades lejanas, más entendía las otras ciudades que había atravesado para llegar hasta allí, y recorría las etapas de sus viajes, y aprendía a conocer el puerto del cual había zarpado, y los sitios familiares de su juventud, y los alrededores de su casa, y una placita de Venecia donde corría de pequeño.” (Calvino, 1972 p.p. 17) Yo amo el mundo, desde la...
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