Ciudadanía política: del hombre político al hombre legal

RELEVO EN EL CINE NACIONAL. PANTALLA LLENA DE HISTORIAS.

«Vamos bien, pero estamos mal», dice Jonathan Jakubowicz, autor de Secuestro express, la película venezolana que rompió pronósticosdurante 2005 y superó con creces lo acumulado en su momento por cintas como Titanic, La Guerra de las Galaxias. La venganza de los Sith o Spiderman II. La afirmación tiene que ver con el nuevo repuntedel cine venezolano en la cartelera, cada vez más visitada por cintas hechas en casa y que a la fecha han conseguido atraer públicos más jóvenes y diversos. Más allá de los números -y montos-,conseguidos por su ópera prima, Jakubowicz debe estar más que satisfecho.
Con Secuestro express, la cinematografía venezolana encontró un nuevo punto de inflexión, o bien, un nuevo comienzo. Sucedióantes en la década de los 70 con El pez que fuma de Román Chalbaud y, posteriormente, en los 80 y los 90 con Oriana de Fina Torres y Jericó de Luis Alberto Lamata, respectivamente. El taquillazo deJakubowicz es comparable al de Alejandro Amenábar con Tesis en España o al de Alejandro González lñárritu con Amores perros en México. Estas cintas, cada una en su momento, llamaron la atención de supúblico y permitieron a otras colarse ante la mirada ansiosa y curiosa de sus espectadores. Tras Secuestro, han conseguido atención en Venezuela cintas de realizadoras experimentadas como SolveigHoogesteijn, Maroa; o de debutantes como Eduardo Arias Nath, Elipsis y Alejandro Wiedemann, Plan B. De pronto, tanto realizadores como sus películas han contado con el interés de los distribuidores yexhibidores -nacionales y extranjeros-, por el cine local que ahora espera por un aluvión de cintas, la mayoría de jóvenes talentos que debutan o apuestan por su segundo viaje -por lo general, bastanteseparado del primero- a las pantallas. Si Jakubowicz encontró el respaldo internacional de Miramax (responsable de cintas como Shakespeare enamorado de John Maddem, o El paciente inglés de Anthony...