Como deve ser la filosofia segun comte

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BLACAMAN EL BUENO; VENDEDOR DE MILAGROS

Cuento escrito en 1968.
Trepado sobre una mesa, en Santa María la Antigua del Darién, describe García Márquez al típico milagrero, “culebrero” o mago, que vende específicos y remedios milagrosos, quien pidió que le llevasen una culebra de verdad para demostrar en carne propia un contraveneno de su invención.
Cuando el animal salió del frasco y le dioun tijeretazo en el cuello, apenas tuvo tiempo de tomarse el antídoto y se derrumbó revolcándose, pero sin dejarse de reír con todos sus dientes de oro.
Un acorazado del norte “que estaba en el muelle desde hacía como veinte años en visita de buena voluntad” seguía con vivo interés al culebrero que empezó a hincharse emponzoñado hasta que la hinchazón le reventaba los cordones de las polainas ylas costuras de la ropa”, aquello era tan increíble que los infantes de marina se encaramaron a los puentes del barco para tomarle retratos en colores.
Cuando todo el mundo lo daba por muerto, se volvió a subir a la mesa como un cangrejo y ya estaba otra vez gritando “que aquel contraveneno era sencillamente la mano de Dios”... por supuesto que se amontonó todo el mundo y al final no hubo paravenderles a todos.
Era ya de noche y buscó entre los concurrentes uno que tuviera cara de bobo para que le ayudara a guardar frascos y así fue que se fijó en quien más adelante sería Blacamán el bueno... y “me preguntó de mala índole quien eres tú y yo le contesté que el único huérfano de padre y madre a quien todavía no se le había muerto el papá” y “le manifestó que quería ser adivino”. “Esamisma noche habló con mi padre y (...) me compró para siempre” (p. 86).
Así recorrieron muchas y muchas ferias haciendo milagros y prodigios y en esas estaban cuando les llegó la noticia de que el comandante del acorazado, queriendo repetir la hazaña en Filadelfia, había quedado convertido en mermelada.
Así hubo de huir por los desiertos ya que los infantes de marina “habían invadido la nacióncon pretexto de exterminar la fiebre amarilla y andaban descabezando a cuanto cacharrero inveterado o eventual encontraban a su paso”... por ello Blacamán el malo pensó que se le había volteado la suerte por la presencia del joven Blacamán el bueno, y por ello erraban por el desierto en donde ambos estaban a punto de morir y como conocía que le había torcido la suerte le perdió el poco cariño queaún le tenía y “envolviéndolo en alambre de púas lo metió dentro de un calabozo de penitencia de los misioneros coloniales” y haciéndole toda clase de afrentas y suplicios había pasado mucho tiempo cuando le aventó el cadáver de un conejo “para mostrarme que prefería echarlo a pudrir en vez de dármelo a comer, y hasta allí le alcanzó la paciencia y solamente me quedó el rencor de modo que agarré elconejo por las orejas y lo mandé contra la pared... y entonces fue cuando el conejo resucitó... y llegó a mis manos caminando por el aire... así fue como empezó mi vida grande. Desde entonces ando por el mundo desfiebrando palúdicos por dos pesos, visionando a los ciegos por cuatro con cincuenta, desaguando a los hidrópicos por dieciocho...” “...ahora sí que quiten las barricadas para que pase lahumanidad doliente, los lazarinos a la izquierda, los epilépticos a la derecha, los tullidos donde no estorben y allá atrás los menos urgentes, no más que por favor no se me apelotonen que después no respondo si se les confunden las enfermedades y quedan curados de lo que no es, y que siga la música hasta que hierva el cobre” (p. 91).
Y Blacamán el malo vino a menos “tenía el alma desmantelada ylos huesos en desorden por el rigor del desierto...” alguien que quizá no olvidaba las blacamanderías de otra época consiguió nadie supo donde y le llevó dentro de una lata unas raíces de barbasco... y se las comió con tanta gana... luego se bajó de la mesa y buscó en el suelo el lugar más digno para acostarse... y exhaló el último suspiro entre sus propios brazos... nos dice Blacamán el...
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