Como puedo convertireme en l mujer en quien sueño

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¿Cómo puedo convertirme en la mujer en quien sueño?

Gordon B. Hinckley

Presidente de la Iglesia

“Son criaturas de divinidad; son hijas del Todopoderoso. Su potencial es ilimitado y su futuro es magnífico, si toman las riendas del mismo”.
Aunque provienen de diversas nacionalidades, todas forman parte de una gran familia. Son hijas de Dios;
Son criaturas de divinidad; son hijas delTodopoderoso. Su potencial es ilimitado y su futuro es magnífico, si toman las riendas del mismo. No permitan que su vida vaya sin rumbo de manera infructuosa e inútil.
El otro día alguien me obsequió un ejemplar del anuario de mi escuela de enseñanza media. Pasé una hora hojeándolo y viendo las fotografías de mis amigos de hace 73 años que conformaban la clase de 1928.
La mayoría de los queaparecen en ese anuario ya han vivido sus vidas y han dejado de existir. Algunos de ellos parecen haber vivido sin ningún propósito, mientras que otros vivieron llevando a cabo grandes logros.
He contemplado el rostro de los muchachos que eran mis amigos y compañeros; una vez estuvieron llenos de vigor; eran brillantes y llenos de energía. Ahora, los que quedan están arrugados y son lentos para caminar.Sus vidas aÚn tienen razón de ser, pero no tienen la vitalidad que una vez tuvieron. En ese antiguo anuario contemplé el rostro de las chicas que conocí; muchas de ellas ya han fallecido, y el resto vive en las sombras de la vida; pero aÚn siguen siendo hermosas y fascinantes.
Mis pensamientos se remontan a esos jóvenes y jovencitas de mi juventud, a la época en que se encuentran ustedes ahora.En su mayor parte, éramos un grupo feliz; disfrutábamos de la vida. Creo que teníamos aspiraciones. La siniestra y terrible depresión económica que cubrió la tierra no ocurriría hasta dentro de otro año; 1928 fue una época de elevadas esperanzas y sueños de esplendor.
En nuestros momentos de quietud todos éramos soñadores: los muchachos soñaban en montañas aÚn sin conquistar y carreras aÚn porvivir; las muchachas soñaban en convertirse en la clase de mujer que la mayoría de ellas veía en su madre.
Al meditar en eso, he decidido titular mi discurso para esta noche: “¿Cómo puedo convertirme en la mujer en quien sueño?”.
Hace algunos meses me dirigí a ustedes y a los jóvenes de la Iglesia. Sugerí seis puntos importantes que debían llevar a la práctica. ¿Podríamos decirlos juntos?Intentémoslo: Sean agradecidos, sean inteligentes, sean limpios, sean verídicos, sean humildes, sean dedicados a la oración.
No tengo ni la menor duda de que esos modelos de conducta resultarán en éxito, felicidad y paz. Se los vuelvo a recomendar, con la promesa de que si los ponen en práctica, sus vidas serán fructíferas y de mucho bien. Yo creo que tendrán éxito en sus empeños. Conforme vayanmadurando, estoy seguro de que ustedes mirarán hacia atrás con agradecimiento por el modo en que eligieron vivir.
Esta noche, al dirigirme a ustedes, jovencitas, quisiera mencionar algunas de esas mismas cosas, sin repetir las mismas palabras. Valen la pena repetirse, y otra vez se las recomiendo.
En el anuario que he mencionado aparece la fotografía de una jovencita; era inteligente, optimista y bella.Era una persona encantadora. Para ella, la vida podía resumirse en una sola palabra: diversión. Ella salía con los muchachos y desperdiciaba los días y las noches bailando, estudiando poco, pero no demasiado, lo suficiente para sacar calificaciones que le permitieran graduarse. Se casó con un muchacho igual que ella. El alcohol se apoderó de su vida; no podía vivir sin él; era su esclava. Sucuerpo sucumbió a sus efectos nocivos. Tristemente, su vida se esfumó sin lograr nada.
En ese anuario está la fotografía de otra jovencita. No era particularmente bella, pero tenía una imagen sana y saludable, una chispa en la mirada y una sonrisa en el rostro. Ella sabía por qué estaba en la escuela; estaba allí para aprender. Ella soñaba en la clase de mujer que deseaba ser y modeló su vida de...
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