Consejos de don quijote a sancho ...

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EL TERRIBLE FUEGO EN LA CALLE DE SAN MARCOS.
Casualmente fui yo testigo presencial del horroroso siniestro que ayer, a las doce de la noche, ocurrió en la calle de San Marcos, esquina con la Hortaleza, y aun que tengo la cabeza perturbada, voy a dar a ustedes una ligera noticia de la sensible catástrofe.
Cuando yo me retiraba del café de San Luis, vi que salía mucho humo de una casa bastantevieja y observé que hasta mis narices llegaba fuerte olor a maderas quemadas.
Cinco minutos después, el olor iba en aumento, los guardias tocaban sus pitos, el gobernador dictaba puntos y ordenes con su bastón de mando, de los transeúntes corrían y se arremolinaban de unos a otros. ¡Que momentos tan horribles!
Antes que comenzasen a funcionar las bombas, las vecinas ya se habían desmayado, y cuando elprimer bombero llego al segundo piso, el techo ya se había agrietado. Pero como al que madruga Dios lo ayuda, éste fue recompensado después por los vecinos, en vista de los meritos que había hecho.
Cuando puse mi vista en la fachada, note que desde un balcón abierto, un vecino de calzoncillos blancos daba desgarradores gritos de par en par.
-¡socorro!- exclamaba el pobre con un gorro blanco en lacabeza. ¡Que hay fuego en la casa! Y viendo que no podían salir por la puerta, el hombre quería tirarse de cabeza a la calle municipal; mas no lo hizo, por que un valiente pudo separarle del balcón agarrándole del pescuezo de un modo brusco.
Desde el año de la revolución,...
Consejos que dio Don Quijote a Sancho Panza antes de irse este a gobernar la Ínsula Barataria - Miguel de CervantesSaavedra (Novelista, poeta y dramaturgo español, 1547-1616)
Dispuesto, pues, el corazón a creer lo que te he dicho, está. ¡Oh, hijo!, atento a este tu Catón, que quiere aconsejarte, y ser norte y guía que te encamine y saque a seguro puerto de este mar proceloso donde vas a engolfarte; que los oficios y grandes cargos no son otra cosa sino un golfo profundo de confusiones.
Primeramente, ¡oh, hijo!, hasde temer a Dios; porque en el temerle está la sabiduría, y siendo sabio no podrás errar en nada.
Lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte, como la rana que quiso igualarse con el buey; que si esto haces, vendrá a ser feos pies de la rueda de tu locura laconsideración de haber guardado puercos en tu tierra.
Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores; porque viendo que no te corres, ninguno se pondrá a correrte; y préciate más de ser humilde virtuoso, que pecador soberbio. Innumerables son aquellos que de baja estirpe nacidos han subido a la suma dignidad pontificia o imperatoria; y de esta verdad tepudiera traer tantos ejemplos, que te cansaran.
Mira, Sancho, si tomas por medio a la virtud y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay para qué tener envidia a los que los tienen príncipes y señores; porque la sangre se hereda, y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale.
Siendo esto así, como lo es, que si acaso viniere a verte cuando estés en tu ínsula algunode tus parientes, no lo deseches ni le afrentes, antes lo has de acoger, agasajar y regalar, que con esto satisfarás al cielo, que gusta que nadie le desprecie de lo que él hizo, y corresponderás a lo que debes a la naturaleza bien concertada.
Nunca te guíes por la ley del encaje, que suele tener mucha cabida, con los ignorantes que presumen de agudos.
Hallen en ti más compasión las lágrimas delpobre, pero no más justicia que las informaciones del rico.
Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico como por entre los sollozos e importunidades del pobre.
Cuando pudiere y debiere tener lugar la equidad, no cargues todo el rigor de la ley al delincuente; que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo.
Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea...
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