Cuento

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  • Publicado : 18 de noviembre de 2010
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Yo soy la reina de este lugar. Todos ustedes son mis súbditos y admiradores. ¡Arrodíllense ante mí! ¡Vuestra reina os lo ordena!

Vivo y reino en un hermoso valle que asombra a todo el que lovisita. Todos los días salgo a caminar por mis vastas tierras y su belleza me deslumbra cada día más. Puedo ver montañas, que verdes están por la abundante flora. La fauna tampoco se queda atrás. A vecesjuego con los conejos y ciervos de las mismas. Un cristalino río, donde nadan grandes y majestuosos peces cruza todo mi reino. El cielo es permanentemente azul, como en ninguno de mis viajes he visto yhay un sol alegre, que ya sea invierno u otoño, siempre nos acompaña y nos alegra.
Salgo a caminar con mis finas prendas de seda, que el sastre real confeccionó para mí. Puedo sentir como la brisaacaricia mi cara y todo mi cuerpo. ¡Oh, que bella y sabrosa es la vida!
Que bien se siente ir a caminar libremente sin que nadie te cause molestia alguna. Solo uno y la naturaleza. Lástima que nopueda ser así todo el tiempo…

Un día, cuando cruzaba uno de los tantos campos verdes de mi reino, encontré a una engreída joven recolectando flores, que no me reconoció en el momento, en el que a sulado pasé. Indignada le di un empujoncillo para que me viera y se arrodillara ante mis pies, como debe ser. “¡Ay, no me empuje!”, me dijo la muy atrevida sin siquiera verme, apenas volteó, vio mirostro, se asustó terriblemente y se puso de rodillas. Yo se que en su corazón sentía vergüenza, miedo y angustia, lo cual me hizo sentir mejor, pero no me satisfizo del todo. Sonreí, disfrutandoanticipadamente mi inocente venganza y le pregunte su nombre. “Rosalía”, me dijo.
- Bueno Rosalía sígueme por favor. Tengo una sorpresa para ti.-dije mientras seguía sonriendo. Esperé que esto la reconfortaray la hiciera sentir mejor y así fue. Con sentimiento de odio y coraje en mi ser, la lleve hasta mi palacio. Ella me siguió muy confiada.
¡A mi nadie me hablaba de esa manera y menos una flacuchenta...
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