Cuentos

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  • Publicado : 20 de agosto de 2012
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Sentada a la orilla del rio Dajao, se encontraba Doña María, tenía ya 70 años de edad, no era ni una sombra de lo que había sido 50 años atrás, tenía el pelo canoso, arrugas en la cara, vestida con una bata azul con flores rosadas.
Era típico que fuera todos los días allí, pues esto le ayudaba a recordar su pasado y sentirse joven una vez más.
Era la tarde del domingo, fue a la orilla delrio como de costumbre, pero esta vez fue con una acompañante, su nieta Mariel, era una joven de 18 años, cabello castaño, no muy alta y delgada, poseía una belleza única. Se acomodaron con ella en la grama y doña María en un asiento que había hecho.
* Abuela, que bonito lugar- dijo dejándose caer sobre la hierba-
* Aquí venia todos los días acompañada por los muchachos, pescaba y lavaba laropa de mi familia- hizo una pausa, recordaba cada una de sus palabras como si la estuviera viviendo en ese momento, recordó a su madre Doña Marta una mujer de rasgos africanos con un carácter dominante y una sonrisa hermosa, a su padre Don Antonio de Molina, un hombre alto, de rasgos españoles, con apariencia de timidez y a sus amigos Aureliano, Ana y Juan José el amor de su vida, con todoscompartía mucho, pero la mayoría ya se había ido al más allá.
Su nieta se levanto para preguntarle algo, pero cuando miro la cara de su abuela estaba llorando, Mariel la abrazo con fuerza y le pregunto:
* Abuela. ¿Qué le pasa? – Abrazándola cada vez mas
* Nada, mi amor, sólo que los recuerdos me hacen extrañar a las personas que perdí.
Se estaba nublando, así que la abuela y su nietaregresaron a la casa.
La misma noche cuando Doña María, se preparaba para dormir vio una sombra que se movía de un lado a otro, nerviosa y rezando el padre nuestro se volvió, se quedo helada y fría cuando vio aquel hombre blanco, de ojos café, cabello largo y negro, con una sonrisa que manaba alegría, si era él, Juan José, no lo podía creer, vestido de vaquero, con la misma ropa que usaba eldía de su muerte.
* Juan José, gritó tirándose al piso para arrastrarse y llegar donde él, Juan José volvió a gritar, pero esta vez nerviosa y con poco aliento. El sonrió y desapareció.
Se puso de pies y salió rápidamente por el pasillo, nerviosa por lo sucedido entró en el cuarto de su nieta, esta estaba aun despierta, leyendo un libro, vio a su abuela pálida, que se refugiaba en entre susbrazos.
* ¿Qué pasa? ¿Por qué no se ha dormido? ¿Por qué tiene esa cara de espanto?- dijo, pero Doña María no decía una sola palabra- ¡a caso no me escucha!! Le gritó, pero ella parecía estar muerta.
Se mantuvieron abrazadas y sin decir una sola palabra, hasta que un ruido las espanto
* Esta aquí- dijo la abuela desesperada con lágrimas en los ojos.
* ¿Quién? Abuela ¿Quién?-le dijo mirándola asustada
* Juan José- grito en el mismo momento sonó un ruido extraño que venía de la cocina.
* Abuela, esto no es normal, algo extraño está pasando – dijo la nieta, ansiosa por saber qué pasaba.
* ¡Ay! Mi hija! No es normal nada, esta noche no será fácil, no sé qué debemos hacer, pero no quiero estar en la casa. Dijo muy asustada casi con las palabras entrecortadas.
* Abuela ¿qué pretende que hagamos?
* De esta habitación yo no me muevo- en ese momento sonó aun mas fuerte el ruido proveniente de la cocina, la nieta estaba cada vez más nerviosa, pero ella solo tenía ojos para observar los gestos y la cara de miedo que tenía su abuela ¿Qué ha de estar pensado? Se ve tan perdida, se decía así misma, las piernas inmóviles y el deseo de saber quepasaba en la cocina la tenían distraídas.
Mariel, armada de valor se dirigió a la cocina, pero cuando entró a esta, no encontró nada, en vista de todo volvió a la habitación en donde se encontraba su abuela.
* ¿Qué ha pasado? ¿Lo viste? ¿Hay algo roto? Dijo la abuela desesperada
* No hay nada abuela, ha de haber sido un animal, dijo Mariel aunque un poco asustada por lo sucedido.
Se...
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