Cultura popular

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 18 (4415 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 10 de noviembre de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
Cultura popular canclini -
 Quaderns portàtils 06 Cultura popular: de la épica al simulacro Néstor García Canclini
  En un trabajo anterior (García Canclini, 1990), después de recorrer los usos discordantes de lo popular efectuados en los discursos políticos, folklóricos y académicos, en la sociología, la antropología y los estudios comunicacionales, concluimos que no hay ninguna garantíade rigor si empleamos ese término en las investigaciones. Lo popular no corresponde a una Cultura popular: esencia como aún se imagina en el fundamentalismo folklórico o en el populismo político, ni a un referente social estable sobre el cual puedan desenvolverse metodologías certeras. Más que un concepto científico es una noción teatral, variable según quién la pone en de la épica al escena: lopopular tiene un sentido diferente si lo escenifican los antropólogos para ex- hibirlo en museos, los comunicólogos para los medios masivos, o los sociólogos políticos y los dirigentes para dar legitimidad a los partidos que hablan en su nombre. Con estas atribuciones diversas e interesadas de lo popular a grupos sociales tan heterogéneos, no simulacro puede armarse ninguna teoría. Lo único que cabehacer es desconstruir las estrategias de quienes lo ponen en escena. Néstor García Este mismo carácter construido, no sustancial, de la cultura popular se ha vuelto evidente en la fragmentación de los comportamientos políticos. Todavía se escucha en manifestaciones políticas de ciudades latinoamericanas: «Si este no es el pueblo, ¿el pueblo dónde está?». Canclini Esa fórmula resultaba verosímilen los años setenta cuando las dictaduras militares supri- mieron los partidos, sindicatos y movimientos estudiantiles. Cien o doscientas mil perso- nas reunidas en la Plaza de Mayo de Buenos Aires, en la Alameda de Santiago de Chile o recorriendo las calles de São Paulo sentían que su vehemente irrupción representaba a los que habían perdido la posibilidad de expresarse a través de lasinstituciones políticas. La restitución de la democracia abrió tales espacios, pero en esos países —como en los demás— la crisis de los modelos liberales, populistas y socialistas, el agotamiento de las formas tradicionales de representación y la absorción de la esfera pública por los medios masivos volvieron dudosa aquella proclama. En las naciones donde el voto es voluntario más de la mitad de la poblaciónse abstiene en las elecciones; donde es obligatorio, A la noción de cultura popular le ha ocurrido como a otras nociones de las ciencias sociales. las encuestas revelan que un 0 a 0 por ciento no sabe por quien votar una semana Comenzó apareciendo con minúscula y tuvo dificultades para que se la reconociera en antes de los comicios. Si las manifestaciones en calles y plazas se empequeñecen y seel saber académico; luego se la exaltó e idealizó al punto de escribirla con mayúscula; dispersan en múltiples partidos, movimientos juveniles, indígenas, feministas, de dere- finalmente, de tanto usarla, su significado se volvió errático y acabamos escribiéndola chos humanos y tantos otros, nos quedamos con la última parte de la cuestión: el pueblo entre comillas. ¿dónde está? En este textoquiero proponer algunas reflexiones sobre los desafíos y riesgos que presenta Con el término «popular» habría que hacer lo que le escuché proponer a Frederic Jameson, en la teoría y en las prácticas políticas esta inconsistencia en la noción de cultura popu- «por profilaxis filosófica», con las palabras poder y cuerpo: dejar de usarlas durante lar. Me parece que las investigaciones recientes enAmérica Latina contribuyen tanto a unos diez años. No obstante, como en nombre de lo popular se siguen fundando conocer mejor las culturas populares como a percibir las incertidumbres que provoca museos, realizando programas de televisión, libros y simposios, quizá convenga la utilización proliferante y acrítica de esa fórmula (de Carvalho, Martín Barbero, Ortiz, aceptar que se trata de un campo de...
tracking img