Diagnostico de la muerte clínica

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  • Publicado : 3 de noviembre de 2011
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EL IMPERATIVO ÉTICO EN EL DIAGNÓSTICO DE LA “MUERTE CLÍNICA”
En trabajos anteriores me referí al problema que plantea desde un punto de vista práctico el hecho de que la muerte clínica ha de establecerse como un momento de un proceso evolutivo biológico y que ello supone necesariamente asumir la experiencia de que dicho momento no corresponde a un instante meramente temporal, sino que encierraun necesario momento de imprecisión y de incertidumbre: primero, incertidumbre temporal en cuanto al “donde” y “cuando”; segundo, incertidumbre existencial sobre que es “la muerte propia”, y tercero , incertidumbre esencial sobre que es la “muerte en sí”.
El análisis histórico muestra la experiencia acumulada de que los criterios de muerte clínica han cambiado con los tiempos, y especialmente apartir del desarrollo tecnológico de la medicina.
Hoy en día es el médico el que diagnóstica la muerte; no siempre ha sido así. Determinar la muerte ha sido un acto de gran trascendencia para cualquier sociedad mínimamente organizada. El hecho de designar a un individuo como cadáver tiene consecuencias inmediatas: como, por ejemplo, la inhumación o la aplicación de lo que socialmente se denominanlos “ritos de la muerte”. Cada sociedad ha tenido los suyos propios y cada sociedad ha interpretado a su manera el sentido de la muerte y el modo de determinarla, explicarla y comprenderla. Los miedos con respecto a la posibilidad de un error en el diagnóstico de muerte y la experiencia de que en algunos casos, especialmente coincidiendo con los enterramientos masivos de guerras y epidemias, se hanproducido enterramientos con vida8, condujo por presión social a la implantación de leyes para los enterramientos, a los periodos de espera antes de proceder a la inhumación y especialmente a la necesidad de una certificación médica de la muerte. Hasta finales del siglo XVIII y principios del XIX la figura del médico estaba ausente de los ritos de muerte en las sociedades del mundo occidental. Elmédico acompañaba al paciente mientras “había algo que hacer”, pero a partir de dicho momento procedía al “desahucio” del paciente que quedaba al cuidado de familiares, y de los miembros sociales y religiosos especialmente dedicados a las obligaciones morales y a los mandamientos de “enterrar a los muertos”. El diagnóstico propiamente dicho de “muerte clínica” basado en la intervención de unmédico para emitir un certificado legal “para” poder enterrar no se implantó hasta principios del siglo XIX, ligado al nacimiento de los criterios científicos de la medicina moderna, y a razones de salubridad pública. La gestión de la muerte humana pasó de ser un patrimonio de la religión y la filosofía a ser un problema de “diagnóstico clínico”, y la “muerte clínica” una cuestión sobre como actuarmédicamente ante la evidencia de una pérdida irreversible de las funciones y las estructuras constitutivas del organismo de un viviente humano concreto.
Con todo esto el papel que la sociedad ha venido demandando al médico se ha ido complicando y elevando los niveles de responsabilidad exigida. Partiendo de unas obligaciones puramente asistenciales en la esfera del diagnóstico nosológico, ladeterminación del pronóstico y de las posibilidades terapéuticas sobre el cura, cuidar y consolar a los pacientes, el médico pasa a convertirse en garante de la existencia personal con unas obligaciones testimoniales de la mayor trascendencia. Los familiares y la sociedad misma espera de la actuación del médico con respecto al diagnóstico un testigo fiel de la misma; alguien que de fidelidad y testimoniode la muerte de una persona. En definitiva, no un mero diagnóstico incidental o procesual, sino lo que me atrevería a llamar “un diagnóstico testimonial de muerte clínica”. Es aquí donde la rigurosidad del juicio diagnóstico ponderado razonable y prudente adquiere todo su valor. El médico que testifica el diagnostico de muerte clínica no es un mero evaluador, sino un testigo veraz, capaz de...
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