Don segundo sombra

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  • Publicado : 26 de mayo de 2011
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Lo primero que quiero observar en torno a Don Segundo Sombra es el lugar de la voz narrativa. El pacto ficticio propuesto por el narrador en primera persona es aquí crucial y constituye un procedimiento artístico estrechamente vinculado con la sensibilidad que recorre la novela. Gracias a que el punto de vista es ajeno al de los hechos narrados, la historia se construye desde la perspectiva de lamemoria, lo que abre la posibilidad de establecer una intensa relación afectiva y reflexiva con el pasado. Por tanto, en este caso el distanciamiento no significa en absoluto que el narrador se proponga la objetividad. Al contrario, el tono dominante en la novela es lírico y nostálgico y esto pone de relieve el que se halle en juego de manera crucial la identidad moral del narrador-personaje.De modo muy enfático, la cuestión moral es el aspecto central en Don Segundo Sombra. Como resulta evidente, estamos ante una novela de formación, ante un bildungsroman. De hecho, en un sentido importante, antes de acogerse a las enseñanzas de don Segundo, el niño que después será reconocido como Fabio Cáceres era un personaje sin orientación y sin forma moral. La ausencia del padre, que motiva quesea llamado despectivamente un “guacho”, marca esa ausencia de modelo. La ausencia paterna es clave para la carencia de forma moral, ya que no existe la figura que no puede ser afirmada o negada. Más aun, por ser un simple rapaz, sus pequeñas aventuras iniciales que imitan al tipo del pícaro se hallan todavía fuera del ámbito del juicio moral. El pequeño Fabio es apenas la herramienta para lasbromas de otros y, por tanto, ni siquiera se puede juzgar si hace cosas buenas o malas. Pero precisamente esta carencia de forma moral hace más notorio que el cambio crucial que exige el personaje sea la entrada al universo ético.

La carencia de orientación no significa que al pequeño Fabio le falten impulsos: se trata de un niño inteligente y, sobre todo, audaz; se trata de un pícaro que repudiael tedio y los dobleces que le brinda la vida del pueblo y que, además, se dedica a una tarea productiva elemental (la pesca) para sus propios fines. Fabio rechaza el cariño superficial que le ofrecen sus tías y prefiere realizar una modesta actividad para comprar sus golosinas antes que tener que depender de los mayores. La ausencia de orden no niega, por tanto, la existencia de un germen de lapersonalidad. Sabemos que Fabio quiere valerse por sí mismo y sabemos también que tanto la vida sosegada del pueblo como su moral hipócrita le resultan insufribles.

Por tanto, si bien la escena en la que don Segundo aparece cobra el aspecto de un revelación repentina, no se puede decir que esta iluminación se produzca desde el vacío: Fabio posee un ánimo predispuesto a toparse con aquellarevelación. La aparición de don Segundo, en efecto, se produce dentro de un fondo de nocturnidad que le confiere un matiz mágico en medio de un ambiente narrativo realista; sin embargo, no sentimos como extraña o precipitada la admiración que Fabio siente repentinamente por él:

Al cruzar una calle espanté desprevenidamente un caballo, cuyo tranco me había parecido más lejano, y como el miedo escontagioso, aun de bestia a hombre, quedéme clavado en el barrial sin animarme a seguir. El jinete, que me pareció enorme bajo su poncho claro, reboleó la lonja del rebenque contra el ojo izquierdo de su redomón; pero intentara yo dar un paso, el animal asustado bufó como una mula, abriéndose en larga "tendida". Un charco bajo sus patas se despedazó chillando como un vidrio roto. Oí una voz agudadecir con calma:
-- Vamos pingo… Vamos, vamos, pingo…
Luego el trote y el galope chapalearon en el barro chirle.
Inmóvil, miré alejarse, extrañamente agrandada contra el horizonte luminoso, aquella silueta de caballo y jinete. Me pareció haber visto un fantasma, una sombra, algo que pasa y es más una idea que un ser, algo que me atraía con la fuerza de un remanso, cuya hondura sorbe la corriente...
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