Donde la tierra es roja (1cuento. 1er lugar nacional)

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-Donde la tierra es roja (Título original “Árbol, nube y tierra”) Aotora: Araceli Linares Amador..- Primer lugar. V Concurso de composición literaria sobre la Bandera Nacional. México, DF, 16 de septiembre de 1988. Entregó el premio el Lic. Miguel De la Madrid Hurtado. Presidente de los Estados Unidos Mexicanos.




DONDE LA TIERRA ES ROJA.

Tantas veces he fracasado al intentar describircon palabras la intensa emoción sentida al contemplar el imponente espectáculo de la naturaleza, tantas veces mis palabras han sido insuficientes para relatar la grandeza de los actos que realmente merecen el calificativo de “humanos”, que al ver mis vanos esfuerzos podría menguarse mi euforia si no fuera porque están ahí, una vez más, cada vez que quiero verlo y sentirlo, la maravilla de la viday lo grandioso de vivirla.

Y en esta mañana de mayo he querido ver y sentir una vez más la gloria eterna de un amanecer. He venido desde muy temprano a lo que podría llamar un “mirador particular”. Es un pequeño y fresco rinconcito, ubicado dentro de la casa en que esta maestra rural se hospeda. Lo elegí secretamente desde el día en que doña Altagracia, la dueña de la casa, me mostrabaorgullosa su amplio patio lleno de diversos árboles frutales y el corredor con decenas de macetas repletas de flores. Descubrí que desde aquel lugar podía disfrutar de una hermosa panorámica del rancho y de los campos que lo rodean, por lo que desde los primeros días me aficioné a ir hasta ahí a dejar vagar el pensamiento.

Sentada cómodamente, paseo la mirada por aquel paisaje hermoso. Respiroprofundamente dejando que mi alma flote tranquila bajo las blanquísimas nubes, entre los enormes árboles, sobre las rojas charandas cubiertas de musgo, huinumo y florecillas silvestres. Aspiro feliz el olor a resina, a tierra, a madera y a fruta. Escucho el trinar de las aves que en grandes parvadas inundan las ramas y ofrecen el más hermoso concierto que hombre alguno pudiera crear, anunciando la llegadasiempre nueva, siempre esperada, de un sol que tras la loma, atisbando esplendorosamente entre los árboles, llega hasta nosotros una vez más.

Y empieza la magia.

Al despuntar el primer rayo del alba, pareciera que el rancho todo, como un solo ser, se desperezara alegremente. Un gallo se escucha lejano pero con claridad y después de él sus congéneres se unen para dar la voz de alarma: ¡Eldía ha nacido, vamos a conocerlo! En los establos las vacas mugen suavemente, los perros corretean tras las gallinas y los caballos se empiezan a agitar. Se escucha como un leve rumor el ajetreo que en las cocinas anuncia que el almuerzo está siendo preparado y que en los establos los animales están siendo atendidos. Más tarde, en el río, la ropa y los niños compartirán el aseo. De alguna chimeneaescapa ya el humo, se escucha el golpe del hacha sobre un árbol cercano y en todas las casitas las voces de niños y hombres se confunden en un quedo barullo.

Por el sendero que pasa entre cercas de madera, sombreado por las copas de los árboles que a un lado y otro marcan los linderos, pasa la gente para llegar desde las primeras casas del rancho hasta el río. Los hombres y los muchachos mayoresse encaminan a su trabajo y las mujeres llevan grandes tinas de ropa para lavar. Algunos van a caballo y otros a pie arreando sus yuntas. Entre ellos me llama la atención un niño, quizá de cinco años de edad, que camina saltando, jalando las ramas más bajas de los árboles, haciendo caminitos sobre la tierra rojiza con la ayuda de una vara, y volviendo sobre sus pasos a cada momento para darpalmadas a la vaca que va arreando. En los ojos traviesos del niño parece mirarse una chispita de sol y su pelo rubio se alborota con el fresco viento matinal. La vaca soporta pacientemente las travesuras de que el niño la hace objeto, y con sus enormes ojos mira dulcemente a su pequeño amo, cuyas mejillas parecen dos rojas flamitas. Todo en él inspira simpatía.

Me levanto disponiéndome a iniciar...
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