Einstein

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Si la figura de Albert Einstein ante mortem se ha convertido, tan merecidamente, en el paradigma del genio contemporáneo, su cerebro post mortem, en cambio, ha pasado a ocupar un extraño lugar en la cultura popular, al menos la norteamericana, tan dada a crear imágenes-icono, como las gafas de John Lennon. La sombra del genio se proyectó sobre su propio tejido cerebral y condicionó el destinopersonal y profesional de la persona que lo extrajo de su cadáver, el patólogo Thomas Stolz Harvey.
En 1933, tras recibir claras amenazas de los nazis como respuesta a sus escritos y declaraciones antibelicistas, Einstein abandonó Berlín para instalarse en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, en EE.UU. Después de haber recorrido el mundo durante años, invitado en todas partes, incluidonuestro país, como profeta de la nueva Física (en 1916 enunció la Teoría General de la Relatividad), pasó los últimos 20 años de su vida trabajando tranquilamente en líneas (como la Teoría del Campo Unificado) ya alejadas de la Física que él había contribuido a fundar, como la Mecánica Cuántica y la Mecánica Estadística.
A los 76 años, en abril de 1955, Albert Einstein murió en el hospital dePrinceton como consecuencia de la rotura de un aneurisma de aorta del que no había querido operarse. Se solicitó la autopsia, que fue realizada por T. S. Harvey, patólogo del hospital. Se había acordado inicialmente que la autopsia sería realizada por Harry Zimmermann, neuroanatomista conocido de Einstein, y antiguo profesor de Harvey en la Universidad de Yale. Zimmermann llamó a Harvey desde NuevaYork para decirle que le resultaba imposible ir a Princeton. No está claro si el propio Einstein había decidido y autorizado el destino de su cerebro, ni qué había acordado Harvey con Zimmermann. Lo que ocurrió es que Harvey, además de hacer la autopsia completa de Einstein, extrajo su cerebro y lo conservó. Muchos años después se comprobó que lo había procesado cuidadosamente con el fin de hacerun estudio exhaustivo. Pero entonces, Zimmermann reclamó públicamente el cerebro para estudiarlo, y Harvey respondió en una rueda de prensa que él mismo se ocuparía de que el cerebro fuera estudiado adecuadamente. El hijo de Einstein, Hans Albert, dijo entonces que no se le había informado de la extracción del cerebro, y que ésta no había sido autorizada por la familia. Por su parte, el Hospital dePrinceton prohibió la salida del cerebro del centro. Como consecuencia del conflicto legal y periodístico, Harvey perdió su trabajo en el hospital unos años más tarde, si bien al abandonar el hospital tuvo buen cuidado de llevarse consigo su tesoro, el cerebro de Einstein. 
Harvey no volvió a trabajar como patólogo, y pronto también dejó de trabajar como médico. Durante décadas no se supo nadade él ni del cerebro, aunque de vez en cuando el asunto volvía a aparecer en la prensa y acabó convirtiéndose en una especie de leyenda popular. En 1978, Steven Levy, un periodista del New Jersey Monthly, consiguió localizar a Harvey en Kansas, y publicó que tenía el cerebro de Einstein en la cocina, guardado en una caja de sidra. Unos años después, un grupo norteamericano de heavy metal haría unacanción titulada “Robando el cerebro de Einstein”.
El artículo científico sobre el cerebro de Einstein que Harvey había prometido en su rueda de prensa de 1955 se publicó 30 años después. Otros dos artículos se publicarían más tarde, en 1996 y 1999. Durante esas tres décadas Harvey viajó por todo el país, obteniendo y perdiendo trabajos, sin dejar de buscar quién podría estar interesadoen estudiar el cerebro de Einstein. En un congreso de Neurociencias, incluso, un grupo de prestigiosos científicos le había exigido que les entregara el cerebro, pero él desconfió, se negó, y siguió buscando, como si fuera incapaz de separarse del cerebro y de renunciar a una tarea que se había impuesto como un destino vital.
En el artículo de 1985, publicado en la revista Experimental Neurology, se...
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