El alma

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  • Publicado : 2 de diciembre de 2010
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Nunca la materia, por muy organizada que esté, ha producido espíritu. Hace millones de años que la tierra gira rotativa y traslativamente, y, sin embargo, el espíritu humano es -relativamente- un huésped reciente del mundo. Un distinguido biólogo, el Dr. Rieu-Vernet, asegura que «el espíritu no puede principiar su ascensión sino cuando el organismo de la Vita aeconomica que le sirve de base hayaterminado la suya. O refiriéndonos a la escala del hombre: no puede principiar la era psíquica sino cuando la era vegetativa haya llegado a su cima orgánica».70 Esto significa que para el advenimiento del espíritu no basta cualquier materia estructurada, sino que es preciso un recipiente orgánico con dignidad conveniente.
¿Pero qué vamos a entender por espíritu? En la vida de todo hombre hay unconjunto de actos superiores centrados en la unidad dinámica de la persona y que abarcan no sólo el pensamiento de las ideas -discurso-, sino los actos emocionales superiores y, sobre todo, la intuición de las esencias. Libertad, objetividad, y conciencia de sí mismo son notas características del espíritu.
Desde que el hombre puso sus plantas sobre la Tierra, parece que la evolución se detuvo ymuchas especies desaparecieron. El espíritu del hombre, si bien es cierto que se despliega y afina la materia misma en que se asienta y que informa, no progresa en sentido evolucionista. Los fenómenos biológicos más sordos y brutos son modificados por algo desconocido en la naturaleza: el espíritu. Y el espíritu no es un grado de la vida natural; trátase de «otra vida» que la natural; de otraforma de potencia creadora.
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Lo espiritual tiende a liberarse de lo orgánico en su condición terrestre. El hombre es un drama y vive en constante desgarramiento, porque su espíritu se siente aherrojado y a disgusto en un cuerpo que es limitado, imperfecto, insuficiente. Confesémoslo o no, todos esperamos liberarnos un día de estas limitaciones materiales. Hasta un biólogo como Rieu-Vernetafirma decididamente esa liberación: «La humanidad se encuentra aún en su extrema infancia, y toda su trayectoria ascensional está vuelta hacia una cima inimaginable. Y el espíritu, que se creía prisionero de la materia hasta el fin del mundo, recibe repentinamente el anuncio de su segura liberación y se yergue con un inmenso grito de esperanza, la mirada fija en la cima inaccesible».71 Elespíritu aspira espontáneamente, por su misma esencia, a trascender su condición de espíritu encarnado en un cuerpo terrestre imperfecto. Al estar en esta condición, el espíritu se siente en desamparo ontológico. Pero como aspira a la plenitud subsistencial, en la muerte cifra sus esperanzas. Ahora bien, el alma humana ha sido creada para estar unida con el cuerpo: su complemento esencial; de aquí que,aún después de la separación por la muerte, tienda a la unión que lo completa: esta tendencia, como recibida de Dios, por Dios debe ser satisfecha. Resulta congruente pensar que, si el cuerpo es en este mundo instrumento del alma para el bien y para el mal, es justo que tenga su parte en los premios y castigos de la otra vida. Es claro que el cuerpo resucitado, aunque idéntico, tendrá nuevascualidades; será perfecto e inmortal y estará dotado -así lo afirman los teólogos- de impasibilidad, ligereza, claridad y sutileza. Las ancianitas religiosas de nuestro mundo católico gustan de concebir a los hombres según el lenguaje del apóstol Pablo a manera de «cuerpos gloriosos». Ese afán de plenitud subsistencial, de que venimos tratando, no es otro que ese deseo, tan enraizado en todo ser humano,de convertir su pobre cuerpo terrestre en cuerpo espiritual o glorioso. Pero la filosofía sólo puede dar cuenta del anhelo. El resto es materia teológica.
Se ha comparado la vida -y con razón- con una vela que se mantiene a fuerza de ir consumiendo su propio soporte. Crecimiento, nutrición y reproducción son los impulsos -150- vitales genéricos de todo lo vivo. «Vivir -dice el filósofo...
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