El anima sola

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EL ÁNIMA SOLA

En aquel tiempo, como dicen los Santos Evangelios, hubo una estirpe que llenó al universo con su fama. Su nobleza fue la más alta y esclarecida; sus hombres todos, héroes y conquistadores; riquísimos sus feudos y regalías. Mas la muerte, envidiosa de esta raza, sólo dejó un vástago para propagarla. Con los títulos y privilegios que en el recayeron, vino a ser el castellano máspoderoso de su época. Los reyes mismos le agasajaban, porque le temían.
En su ansia de perpetuarse, de restaurar la grandeza del apellido, pedía a Dios hijos varones por decenas. Como no se los diese bajó a dígitos y, por último, a la unidad. Pero Dios, o no estaba por excelsitudes de la tierra o quería mortificarle: a cada espera enviábale una hembra, cuando no dos.
Entre la ilusión y el desengañollegó el caballero a la vejez; y su tercera esposa, sus trece hijas y la muchedumbre de vasallos le pagaban el desaire. Sus crueldades aterraban la comarca; en los calabozos gemía toda una multitud de desgraciados; de las horcas del castillo colgaban los ciervos en racimos. Al clamor de tantas almas, fue Dios servido de otorgarle al magnate un heredero. Pagado resarcido de todo se consideró con elregalo: parecía hijo de gigantes, y era tan hermoso y perfecto que a nada en el mundo podía compararse. Pesóse el recién nacido, y diez veces su peso fue mandado, en oro, a varios templos y santuarios. Su Sacra Real Majestad vino en persona a sacarle de pila; repartiéronse ducados entre el pueblo, cual si fuese jura de soberano; celebráronse fiesta por ocho días, y numerosos mensajeros llevaronlanueva a ciudades y castillos. Timbre de Gloria se nombró al heredero.
Rejuveneció el castellano con la dicha: de sombrío y sanguinario, tornóse regocijado y compasivo. Bajó a sus pecheros los impuestos; envió sus mesnadas en defensa de la cristiandad; dos galeras, costeadas a sus expensas, purgaban los mares de expensas, purgaban los mares de infieles; y las limosnas salían de sus arcas comomanantiales insecables. Colmó a sus hijas y a la esposa, especialmente, de atenciones y finezas, hizo alianza con muchos caballeros, y grandes agasajos en su castillo.
Señores y vasallos, amigos y extraños competían en cariño al vástago precioso que trajo a la comarca tantas bendiciones. Timbre de Gloria confirmaba día por día el nombre que le dieron; en su persona pareció concentrarse el lustre y lagrandeza de sus antepasados. El castillo, enantes tedioso y solitario, convirtiólo el infante en animada corte de placeres y discreteos. Tenía a perpetuidad un cuerpo de físicos que le velaban por turno, para extirpar, en cuanto asomase, el amago de la enfermedad; y todo por lujo solamente, por que Timbre de Gloria era la misma salud. Academias laicas y clericales lo instruían en matemáticas,humanidades y ciencias teológicas. Habilisimos maestros en artes bélicas, musicales y venatorias, fueron llamados de lejanas tierras, para adiestrarlo en tan caballerescos ramos.
No en balde: a los dieciséis años daba quince y raya a unos y otros. Abismados se quedan los frailes con las hondas cuestiones que a menudo les propone; con silogismos, en la más castiza latinidad, de que se vale a cada paso.No menos se pasman los matemáticos, al ver cómo caben y se relacionan en tan juvenil cabeza lo mismo los ápices del número y de la fórmula que las abstracciones del plano y del sólido. Ninguno como Timbre para garbear en el potro más indómito; ninguno como él en el manejo de gerifaltes y halcones; ninguno, para disparar venablos y ballestas. A su flecha no se escapan las pajaritas del cielo, y encuanto echa la jauría por delante, no hay alimaña segura, a ver por qué no se enmadriguera en el mismo centro de la tierra. Traslada a grandes distancias pesos enormes, como si fueran copos de algodón; para trepar y dar saltos solo las corzas lo rivalizan; en canto y danza, parece hijo de Apolo y Terpsícore; tañe, como él sólo, desde el pastoril caramillo hasta la cítara del poeta; y en cuanto a...
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