El club de los que leen y escriben

EL CLUB DE LOS QUE LEEN Y ESCRIBEN
Frank Smith
Cap. 1 en “De cómo la educación apostó al caballo equivocado” Ed. Aique, Bs. As. 1986

La iniciación de un niño en la lectura y escritura nunca es exclusivamente una cuestión de educación formal. Con todo lo sistemática que haya sido la enseñanza o lo homogéneo que sea el material, los niños inevitablemente difieren en cuánto saben y en quépueden demostrar. La importancia de esa variación es por lo general minimizada, como si fuera un dato menor. Es lógico que los niños respondan diferenciadamente a la enseñanza: sus experiencias extraescolares han sido diferentes.

Esa observación es indiscutible, pero plantea más preguntas que respuestas. ¿Qué es lo que los chicos aprenden de esas experiencias más generales en las cuales nointerviene la enseñanza formal? ¿Cuál es la naturaleza de esas experiencias? ¿Por qué es tan efectiva la experiencia informal en el aprendizaje infantil?

Esas preguntas son aún más interesantes para los teóricos y profesionales que, como yo, no creen que los niños aprenden a leer y a escribir como resultado de la educación formal. Por un lado, no hay pruebas de que ningún chico haya aprendido algunavez a leer como resultado de la enseñanza de la lectura (aunque hay lamentablemente una gran cantidad de evidencias en contrario).

Teóricamente no existen bases para sostener que un niño puede alfabetizarse de esa manera. La comprensión que los niños necesitan para alfabetizarse no les viene de los ejercicios de lectura (Smith, 1981). Por otra parte, son cada vez mayores las evidencias de que,aún antes de ir a la escuela, gran parte de los niños sabe muchas cosas sobre la lectura y la escritura y tiene sutiles y decisivas hipótesis sobre la naturaleza misma de la alfabetización (Goelman, Oberg y Smith, 1984).

Todas esas cuestiones todavía deben seguir siendo investigadas. Sin embargo, no son enteramente nuevas ni singulares. Consideraciones similares valen para los enormes aprendizajessobre la lengua oral que los niños muy pequeños realizan sin el beneficio de la enseñanza formal.

Muy rápidamente los niños aprenden a hablar de la forma en que hablan sus familiares y sus amigos. Aun más rápidamente aprenden a comprender lo que las demás personas dicen. Pero los niños no aprenden a hablar como aquellos a quienes más tiempo pueden oír (los maestros, por ejemplo). ¿Cuál es larazón de esas diferencias? ¿Y cómo puede explicarse el éxito de los niños?

Mi argumento en este ensayo es que los niños sólo aprenden eficazmente a leer y escribir si son admitidos en una comunidad de usuarios de la lengua escrita, a la que daré el nombre de “club de los alfabetizados”, al cual ingresan antes de poder leer y escribir una sola palabra por su cuenta. Ese club tiene que ser similara la comunidad de los usuarios del lenguaje hablado, a la que los infantes son admitidos casi desde el momento de su nacimiento. Los procedimientos son los mismos, y los beneficios son los mismos; el ingreso al club rápidamente convierte a alguien en un miembro pleno, tanto en la lengua escrita como en la alfabetización y en muchos otros terrenos.

El club de la lengua hablada
Los niños seintegran a un club de hablantes mediante un único acto de aceptación recíproca. No hay que pagar cuota de ingreso, no hay que cumplir requisitos específicos ni se solicitan referencias del nuevo socio. Todo lo que hace falta es un reconocimiento mutuo de aceptación en el grupo. Los pequeños se suman al club de los hablantes a los cuales dan por sentado que se van a parecer; ésos son sus semejantes.Los miembros experimentados del club, a su vez, aceptan al niño como uno de ellos. Dan por supuesto que hablará como ellos, se comportará y pensará como ellos en cualquier situación que corresponda. Esa expectativa, desde luego, no garantiza el aprendizaje; aunque sí lo hace posible; en cambio, la expectativa de que el aprendizaje no se producirá casi siempre produce el efecto contrario.

No...
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