El contador de historias

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EL CONTADOR DE HISTORIAS
Higinio Marín, De dominio público, Eunsa 1997.

En un artículo de periódico, Gustavo Martín Garzo, premio Nacional de Narrativa, ha contado el suceso en el que se vio complicado un campesino que llevaba su vaca a un pueblo cercano. El camino atravesaba el antiguo aeropuerto militar de Villanubla y, por algún error inexplicable, un bombardero aterrizó en elpreciso instante en que el campesino discurría por la pista, con su vaca y su furgoneta. La niebla y la ausencia de señales impidió que unos y otros evitaran el atropello, y el percance se resolvió con la muerte de la vaca y la destrucción de la camioneta. El campesino indemne y atónito, fue llevado al puesto de mando. Allí le aguardaba un coronel que, apurado por la responsabilidad que le cabía en elaccidente, pronunció un breve discurso sobre las renuncias que el cumplimiento del deber y la patria exigen a todos. Acto seguido le ofreció una indemnización que satisfaría los daños muy por encima de su valor real si el perjudicado convenía en una sola condición : no contar lo sucedido. El agricultor reflexionó brevemente y negó con la cabeza : no podía ser. Prefería quedarse sin la vaca y sin lafurgoneta que sin contar en el pueblo lo ocurrido. Cualquier cosa menos quedarse sin la historia.
Quizás el agricultor de Villanubla captara que tras la oferta del militar se dirimía una cuestión vital : quién de los dos iba a vivir para contarla. Aceptar la indemnización habría sido tanto como sepultar bajo la capa regular e inerte de la vida lo que había sucedido y, en cierto sentido, novivir para contarla. No es casual que una de las formas más expresivas de proferir una amenaza mortal sea precisamente “esta no la cuentas”, y eso es exactamente lo que estaba ofreciendo el coronel que, además, compraba para sí esa historia. Obviamente el militar no amenazaba la vida del campesino como poco antes lo había hecho el bombardero. Pero es que la vida del campesino tiene otrasdimensiones que la de la vaca y es vulnerable también de otros modos : la vida humana sólo es tal si es un “vivir para contarla”, y deja de serlo si no se puede contar. “En el fondo –dice Martín Garzo– la verdadera vida es (...) aquella que al tiempo de vivirse se puede contar, o que se vive contándola. Como si vivir verdaderamente sólo fuera estar contándonos algo. Darnos el don de una historia. Tambiéncreo que para que exista una historia es preciso que se tenga el sentimiento de lo prodigioso”.
Similar intuición hizo afirmar Aristóteles que los amantes de las historias –de los mitos– y los de la filosofía tenían en común la fascinación por lo maravilloso. La admiración por la que, según Aristóteles, ha empezado y empezará siempre la filosofía es el descubrimiento de prodigios allí dondetodo parecía obvio. La filosofía al fin y al cabo es una historia cuya textura no quiere añadir nada a lo que cuenta, porque está persuadida de que lo prodigioso es que los prodigios están ya ahí, y que se dejan contar, hasta cierto punto al menos. Ciertamente todo ello requiere no poca imaginación. A Borges no le faltaba razón, aunque no la tuviera toda, cuando propuso incluir entre los grandesmaestros de la literatura fantástica a Parménides, Platón, Escoto, Alberto Magno, Spinoza, Leibniz, Kant y otros tantos filósofos. Ciertamente la idea de Dios es la que más imaginación e invención ha provocado entre los hombres y entre los filósofos. Pero eso, si bien se mira, dice más acerca de la verdad de la idea de Dios que de su contrario, porque nada precisa y suscita más imaginación que laverdad o lo que puede serlo. Lo contrario es tener en muy poco a la imaginación, y eso se compadece poco con vidas como la de Borges. Ambas también, la literatura fantástica y la filosofía, se proponen para el hombre como un viaje que - aunque para una sea explorar lo que no existe y para otra sólo lo que existe - de vuelta nos trae con las manos vacías pero con una historia que contar. Esa es...
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