El derecho como creencia

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EL DERECHO COMO CREENCIA:

El profesor Xacobe Bastida, de la Universidad de Oviedo, plantea un análisis crítico de las diferentes concepciones que han dominado el universo jurídico y sus definiciones del derecho: iusnaturalismo, positivismo, realismo y posiciones eclécticas, las cuales han sido para el autor incapaces de descubrir el ser del derecho. Bastida propone aquí su propia solución alproblema de la ontología del derecho y aborda el derecho como un tipo especial de creencia que desempeña el papel de “catalizador de obediencia” en el hombre.

El derecho –no nos es dada una mayor precisión en este momento– es, ante todo, creencia. El derecho es un hecho psico-social o, con más propiedad, una creencia en la obligatoriedad de determinado poder que viene codificada por normas deconducta sostenidas mediante el uso de la fuerza.

La filosofía surge con la finalidad de quitar el velo, algo que, como no puede ser menos, produce no pocos desvelos. Si nuestra obediencia no fuera un hábito propio del creyente, de aquél que no se plantea un dogma porque lo confunde, simplemente, con la realidad, las relaciones sociales se verían comprometidas. Si, lejos de creer, pensásemos; sifuésemos filósofos ante el derecho en vez de fieles ante el misterio, se produciría el caos. En este sentido, con propiedad, puede decirse que el mundo funciona de milagro. Pues no otra cosa es el hecho de la obediencia. Ahora bien, aquéllos que creen en los milagros acaban beneficiándose a fuerza de creer en ellos. En el derecho, tanto como en la religión –muy a pesar de la sindología y de laspatrañas marianas, juicio este que sometemos a la exceptio veritatis–, es la creencia la que hace al milagro, y no a la inversa. Así debemos interpretar la impronta fideísta basada en la revelación que rigen tanto la religión como el derecho. Nisi credideritis, non in- telligentis –si no creéis, jamás entenderéis–, decía Agustín citando al profeta Isaías.

Ficción es toda representación cuyo valorde verdad se estipula por mediación de una creencia (E. Lynch).

Como en toda creencia, existe una fidelidad activa y otra refleja. Tanto Kelsen como Hart se han percatado de esta cruda realidad. El primero, al establecer que las normas jurídicas primarias –las sancionadoras, que son las únicas necesarias para la existencia de un sistema jurídico– están dirigidas a los jueces encargados deadministrarlas. El deber ser que incorpora la norma no atañe al ciudadano, que a este respecto es libre de hacer lo que le parezca, sino al juez que sí tiene obligación de realizar la conducta que en la norma se estipula. El segundo, al reconocer que para la subsistencia del ordenamiento jurídico sólo se precisa la aceptación normativa –la crítica reflexiva acerca de lo preceptuado en las normas– delos órganos que aplican el derecho. Los ciudadanos basta con que obedezcan.

La conexión entre filodoxía y análisis funcional del derecho parece clara. La reflexión filodóxica se torna así en Teoría General del Derecho o en Teoría de la Ciencia Jurídica. En ambos casos, el estudio filodóxico está centrado en la reproducción de la creencia jurídica a través de la codificación normativa.

Lacreencia– es aquello sobre lo que se funda la autoridad política y la obediencia en que el derecho consiste, la Teoría de la Ciencia Jurídica parte de idéntica elipsis.

La filosofía tiene desde sus inicios una clara vocación veredicente. En palabras de un inspirado Ortega, «la filosofía es un enorme apetito de transparencia y una resuelta voluntad de mediodía». Extirpar la creencia en las cosas queparecen más seguras produce las más de las veces un efecto disfuncional al que la filosofía no puede renunciar. El individuo que incurre en un exceso de autoafirmación agresiva es castigado por la sociedad, se proscribe a sí mismo, se elimina de la jerarquía. El verdadero creyente, por otra parte, queda más íntimamente enlazado a ella: entra en el seno de su iglesia, o del partido, o del...
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