El exorcista pdf

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EL EXORCISTA
William Peter Blatty

El exorcista

William Blatty

A mis hermanos Maurice, Edward y Alyce, y a la querida memoria de mis padres.

El exorcista

William Blatty

Y bajando Él a tierra, le salió al encuentro un hombre de la ciudad poseído de los demonios... Muchas veces se apoderaba de él [el espíritu], y le ataban con cadenas y le sujetaban con grillos, pero rompía lasligaduras... Preguntóle Jesús: ¿Cuál es tu nombre? Contestó él: Legión. Lucas VIII, 27-30 “James Torello”: A Jackson lo colgaron de ese gancho de carnicero. Era tan pesado, que lo dobló. Estuvo ahí tres días, hasta que murió. “Frank Buccieri” (riéndose): Jackie, tendrías que haber visto al tipo. Parecía un elefante, y cuando Jimmy le puso la aguijada eléctrica... “Torello” (excitado): Sebalanceaba en el gancho, Jackie. Le echamos agua para que trabajara mejor la aguijada, y gritaba... Fragmento de una conversación telefónica de Cosa Nostra interceptada por el FBI con motivo del asesinato de William Jackson. ...No hay otra explicación para algunas de las cosas que hicieron los comunistas, como el caso del sacerdote a quien hundieron ocho clavos en la cabeza... Y también el de los sieteniños y su maestro. Estaban rezando el Padre nuestro cuando llegaron los soldados. Un soldado arremetió con la bayoneta y le cortó la lengua al maestro. Los otros cogieron palitos chinos y se los metieron en las orejas a los siete niños. ¿Cómo se tratan los casos como éstos? Dr. Tom Dooley “Dachau” “Auschwitz” “Buchenwald”

El exorcista

William Blatty

PRÓLOGO
Irak del norte El ardiente solhacía brotar gotas de sudor de la frente del viejo, pese a lo cual, éste cubrió con sus manos la taza de té humeante y dulce, como si quisiera calentárselas. No podía desprenderse de la premonición. La llevaba adherida a sus espaldas como frías hojas húmedas. La excavación había terminado. El informe había sido revisado cuidadosamente, paso por paso; el material, extraído, observado, rotulado ydespachado: perlas y collares, cuños, falos, morteros de piedra molida manchados de color ocre, ollas pulidas. Nada excepcional. Una caja asiria de marfil, para productos de tocador. Y el hombre. Los huesos del hombre. Los quebradizos restos del tormento cósmico que una vez le hicieron preguntarse si la materia no sería Lucifer que volvía en busca de Dios hacia arriba, a tientas. Y, sin embargo,ahora sabía que no era así. La fragancia de las plantas de regaliz y tamarisco atraía su mirada hacia las colinas cubiertas de amapolas, hacia las llanuras de juncos, hacia el camino irregular sembrado de rocas que se precipitaba en pendiente hacia el abismo. Al norte estaba Mosul; al Este, Erbil; al Sur, Bagdad, Kirkuk y el ardiente horno de Nabucodonosor. Movió las piernas debajo de la mesa queestaba frente a la solitaria choza, junto al camino, y miró las manchas de la hierba en sus botas y en sus pantalones color caqui. Sorbió el té. La excavación había terminado. ¿Qué vendría ahora? Quiso sacudirse el polvo de sus pensamientos como lo hacía con los tesoros inanimados, pero no pudo ordenarlos. Alguien jadeaba en el interior de la “chayjana” (así llamaban a aquellas malolientes chozas). Elarrugado propietario se acercaba a él arrastrando los pies, levantando polvo con sus zapatos, de fabricación rusa, que usaba como si fueran chinelas, haciendo gemir los contrafuertes bajo el peso de sus talones. Su sombra oscura se deslizó sobre la mesa. —“¿Kaman chay, chawaga?” El hombre vestido de color caqui negó con un movimiento de cabeza y bajó la vista hacia sus zapatos embarrados y sincordones, cubiertos por una gruesa capa de deyecciones geológicas, del dolor de vivir. La sustancia del cosmos, reflexionó calladamente: materia, pero, de algún modo, espíritu al fin. El espíritu y los zapatos eran, para él, sólo aspectos de un elemento más importante, prístino y totalmente distinto. La sombra se movió. El curdo se quedó esperando como una vieja deuda. El hombre vestido de color...
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