El hombre y su busqueda

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Del libro del profesor Eduardo Luis Tinant
“Bioética jurídica, dignidad de la persona y derechos humanos”
Editorial Dunken, Buenos Aires, 1ª. ed. 2007

Primera parte

SOBRE LA PERSONA Y SU DIGNIDAD

CAPÍTULO I

EL HOMBRE Y SU BÚSQUEDA


“La plus grande chose du monde c'est de savoir être à soi”(Michel Eyquem de Montaigne)


Sumario: 1. Orígenes del filosofar. 2. La búsqueda. 3. Los caminos. 4. Lo que el hombre conoce de sí mismo. 5. La contradicción. 6. Posibilidad y libertad. 7. El hombre en cuanto persona. 8. El “aquí y ahora”.

1. Orígenes del filosofar

1.1. Comienzo no es lo mismo que origen. Tal como pre-cisa Karl Jaspers (“La filosofía”), elcomienzo es histórico y acarrea para los que vienen después un conjunto creciente de supuestos sentados por el trabajo mental ya efectuado, Origen, en cambio, es la fuente de la que mana en todo tiempo el impulso que mueve a filosofar.

El origen del filosofar es múltiple. Del asombro sale la pregunta y el conocimiento. De la duda acerca de lo conocido, el examen crítico y la clara certeza. De laconmoción del hombre y de la conciencia de estar perdido, la cuestión de encontrarse a s¡ mismo. De la experiencia de las situaciones límite, el fracaso que revelan la muerte, el acaso, la culpa y la desconfianza que des-pierta el mundo.

1.2. En el intento por salir del estado de turbación hacia una meta, Platón y Aristóteles partieron de la ad-miración hacia la esencia del ser, en tanto que labús-queda de los estoicos en medio de los dolores de la exis-tencia fue la paz del alma, y la de Descartes en medio de lo incierto la certeza imperiosa.

En la actualidad aquellos motivos originarios siguen siendo válidos, pero no suficientes, pues deben subordi-narse a una condición: la de la comunicación (coparticipación) entre los hombres, que permita alcanzar el interiorizarse del ser, laclaridad del amor, la ple-nitud del reposo y, como contrapartida, aventar la di-solución, una menor comprensión y mutua indiferencia en-tre los mismos.
En tal sentido, la conciencia social del hombre depende de un doble acto, identificación y discriminación. El hombre no puede encontrarse a sí mismo, ni percatarse de su individualidad si no es a través del medio de la vida social. Pero, para él,este medio significa algo más que una fuerza exterior determinante. Lo mismo que los animales, se somete a las leyes de la sociedad, pero, además, tiene una participación activa en producirlas y un poder activo para cambiar las formas de la vida social.

1.3. Por ende, el filosofar es un aprender a vivir y a convivir, y también a saber morir. El fin de la vida humana, acontecimiento inexorable,ha estado siempre presente en el centro de la reflexión filosófica. Acaso por ello, alguna vez Cicerón expresó que “la filosofía, finalmente, no es otra cosa más que la reflexión sobre la muerte”. La muerte cierra la dimensión temporal del ser humano y marca precisamente la finitud y contingencia de la condición humana

De tal modo, la vida es constantemente un ensayar. A con-dición de querecordemos que la filosofía no da, sólo des-pierta, ayuda a guardar. Cada cual entiende de ella lo que en realidad ya sabía. Veamos algunos mojones de esa búsqueda.


2. La búsqueda

2.1. El hombre piensa, siente, quiere, y es así como crea su propia existencia y se inserta en el proceso del cosmos.

2.2. Existir es ser un ser para buscar la plenitud. El hombre transita de lo que lees inmanente, su propio pen-samiento, hacia lo que le es trascendente, el mundo que lo circunda. Movimientos de trascendencia que lo llevan a buscar a Dios y a relacionarse con otros hombres. Es así un ser relacional. Pensar, moverse, relacionarse: he ahí las actividades esenciales que despliega.

La búsqueda de la plenitud significa un in-tento del ser humano por completar su ser incumplido,...
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