El hueco

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Germán Castro Caycedo

El hueco
La entrada ilegal de colombianos a Estados Unidos por México, Bahamas y Haití.

® Germán Castro Caycedo, 1989
© Planeta Colombiana Editorial S.A., 1989
Calle 31 N° 6-41 Piso 18 - Santafé de Bogotá, D.C. - Colombia
ISBN 958-614-292-2 Novena edición: abril de 1992
Ilustración cubierta: Jaime Ardua Díaz
Preparación litográfica: Servigraphic Ltda., Santafé deBogotá, D. C.
Impreso en Colombia
Scan, OCR y Corrección por AD-Carybe para #Biblioteca en Undernet y el grupo Biblioteca_Irc

A Fernando Vega Carees
y Julio Sánchez Cristo

Contenido

• Una silla en La Herradura

• "Aquí no se las tire de paisa porque lo clavan"
• El hombre de la calavera
• Liliana La Dura
• ¿A Colombia? Hombre... ¡Prefiero el Vietnam!
•"Quiero matar un amarillo"
• El sonido de la guerra
• Cita en Tijuana
• Broadway es una guayaba madura
• El hueco estaba en Santuario
• Papá Lindo
• Ir a México... ¡Es ir a México!
• Oiga mi coronel... ¿No quiere un pericazo?
• Los cirujanos
• La frontera de la carne asada
• Yo firmo, licenciado. ¡Yo firmo!
• El Cónsul de La Estrella
• Elperdedor
Una silla en La Herradura

Ese jueves de febrero esperábamos a algún personaje, pero ya en El dorado, la línea aérea anunció que el vuelo de Buenos Aires traía un retardo de cinco horas. Eso es normal en Colombia y por la costumbre, uno encuentra pasatiempos que le ayudan a quemar la espera. El más común para los periodistas es visitar dependencias, hablar con los empleados,tomar café con la gente de las aerolíneas o recorrer las áreas de seguridad.

Entonces el DAS (policía secreta), tenía unas pequeñas oficinas prácticamente escondidas en la zona de entrega de equipajes internacionales, por las cuales pasaban algunas veces casos insólitos, pero aquella tarde, aparte de tres deportadas que venían del Japón, no había "nada especial".

El jefe era un hombre que sumabaa su experiencia como policía, el don de saber contar las historias que vivía en el trabajo. Desde luego, prefería aquellas que tuvieran que ver con mujeres y eso lo centró en el de las deportadas:

"Las colombianas que devuelven del Japón son muy buenas. Buenísimas. Regresan por Los Angeles y llegan aquí demacradas por el cansancio del viaje y por la falta de baño... Pero sin embargo se venbellas. Mire, esas viejas son algo especial: Una vez las agarran sin visa de trabajo, las dejan dos o tres semanas en el calabozo en Tokio. Luego las mandan a California (cerca de doce horas en avión) y prácticamente sin dormir, las meten en un vuelo de ocho horas hasta aquí. Y, ¿sabe una cosa? Llegan riéndose porque quince días o un mes después se vuelven a hacer lo mismo pero en yenes, una monedamás dura que el dólar.

"Por lo que sé, el asunto funciona más o menos así: Aquí en Colombia hay una cadena, (con japoneses metidos en el negocio), que las contacta y se las lleva primero a trabajar en el Caribe, generalmente Aruba. Allá las prueban y si resultan cariñosas, es decir, buenas trabajadoras, las regresan y luego son embarcadas para Tokio. Ellas dicen que les quitan más o menos lamitad de lo que ganan y sin embargo logran guardar muy buen dinero para traer un año después. Ahora, por lo que cuentan, se ve que los japoneses no capturan ni a un uno por ciento de las que se van".

Los deportados llegan a estas oficinas y de allí son remitidos a la central del DAS en la ciudad, donde luego de repasar los archivos y cerciorarse de que no tienen antecedentes penales, los dejanlibres.

La historia era nueva para mí y la mañana siguiente fui hasta la Oficina de Deportados, cuya jefe, la abogada Diva Rojas, era aficionada a las estadísticas. Ella llevaba en pequeños cuadernos el dato de todos los colombianos que iban siendo devueltos por las autoridades de otros países, pero al mirarlo, más que un acopio interminable de nombres, cédulas y direcciones —generalmente...
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