El juego incompleto

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Publicado en González R. Gustavo (Comp) Comunicación, integración y participación ciudadana, ASEPECS, Santiago de Chile, 2003 (189-201). ISBN 956-291-981-1.

Representaciones: el juego incompleto

Mag. María Graciela Rodríguez*

“…siempre habrá representación en la medida en que un sujeto (autor, lector, espectador, o voyeur) dirija su mirada hacia un horizonte en el cual él recorte la basede un triángulo, su ojo (o mente) formando el ápice.”
Roland Barthes

En el espacio de unas Jornadas que promueven el intercambio sobre los marcos que distintas teorías proveen para pensar la categoría de representación, esta ponencia presenta un detalle (aunque resumido) de las revisiones bibliográficas y los desarrollos teóricos a los que fue sometido el concepto de representaciónmassmediática, en relación con el trabajo académico y de investigación realizado en el marco del Seminario de Cultura Popular y Cultura Masiva de la Carrera de Ciencias de la Comunicación (FCS, UBA). Para los estudios de Comunicación y Cultura, la noción de representación interesa a los efectos de pensar los modos en que una verdad se hace creíble para una sociedad determinada (de Certeau, 1999) y dedesentramar los mecanismos por los cuales esas representaciones ingresan y circulan por el imaginario social. Así, y a sabiendas de que este desarrollo no agota todas las entradas posibles al concepto, en esta ocasión focalizo mis argumentos en torno a las representaciones producidas por los medios de comunicación, entendiéndolos como operadores de unos dispositivos de captura que, a su vez, otorganvisibilidad a diferentes formas culturales.
Recorreremos, entonces, a partir de aquí, algunas consideraciones de tipo teórico- metodológicas para intentar comprender los marcos de interpretación a partir de los cuales puede pensarse el entramado representacional y simbólico de una sociedad. Por cuestiones de tiempo y de espacio, las consideraciones metodológicas no serán abordadas en esta ponencia.1Desencantos

Históricamente los argumentos sobre la representación reflejan un momento clave en la emergencia y la definición de la representación como un problema y un tema a ser pensado.2 Cuando realiza su rastreo histórico Prendergast (2000) afirma que la idea de representación se encuentra de modos originales en Rousseau, aunque en forma de rechazo. Motivado por un compromiso con el idealde dos presencias, una política en la democracia participativa y otra humana en las relaciones cara a cara, la representación implicaría, para Rousseau, entrar en la esfera de las relaciones humanas alienadas, con la consiguiente pérdida de transparencia. Desde esta primera ‘visión moderna’ y, de algún modo, desencantada, se ha pasado progresivamente a una perspectiva que coloca, al lado de losefectos alienantes de la representación, sus mecanismos constructivos: las representaciones también constituyen el orden simbólico y son esenciales para la creación de la subjetividad y la intersubjetividad.
A los efectos de un análisis posible, en su forma más lineal el concepto puede tomarse, con Williams (1983) en términos o bien de ‘aquello que está en lugar de’, o bien de ‘aquello que sepresenta (re-presenta) nuevamente’. Teóricamente la representación cubre todo el campo de la cultura y, aún más, de acuerdo con el concepto más simple de representación, las relaciones entre la cultura, el ámbito de lo político y la esfera relativamente más autónoma del arte, se vuelven más intrínsecas. Como afirma Williams, existen grados posibles de intersección entre el sentido político y elartístico de representación que probablemente descansen en una asunción cultural común: aquello de ‘en lugar de’ (Williams, 1983). Siguiendo a este autor, se entiende a la cultura como formas activas de construcción social de la realidad; de allí que más que las preguntas por la categoría en sí lo que importa es formular los interrogantes que Edward Said (1978) se hace a propósito del orientalismo:...
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