El maestro de la tunica blanca

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EL MAESTRO DE LA TUNICA BLANCA

EL MAESTRO DE LA TUNICA BLANCA ..
SIXTO PAZ WELLS. “Después de estas cosas tuve una visión, y vi una puerta abierta en el cielo, y la voz aquella primera que había oído como de trompeta, hablaba y, me decía: sube acá y te mostraré las cosas que han de suceder después de estas”
(Apocalipsis 4,1)

Fuimos caminando con Mardorx a las afueras de la ciudad,guiados en todo momento por la blanca canepla que se mantenía siempre a una distancia constante de nosotros. Íbamos por un camino ancho y empedrado que cruzaba la ciudad de un extremo a otro, acercándonos al pie de unos cerros no muy altos y alejándonos del grueso de los edificios, que sabemos —por lo que nos han dicho—, que se extienden a gran profundidad en el subsuelo. En el firmamento, aparecíaocupando gran parte del horizonte, el gigantesco y colorido planeta Júpiter. Mientras que al bajar la mirada, para ver por dónde iba, pude observar cómo se destacaba allí cerca, y delante de nosotros, una impresionante cúpula de un color blanco azulino, con destellos brillantes. Tenía en su parte superior lo que parecía ser el símbolo de una estrella de seis puntas. Era este edificio la sedetransitoria de los 24 Ancianos o Consejo de la Galaxia, lugar al que había llegado en algunas otras ocasiones a través de los pasos interdimensionales. Recuerdo muy especialmente la de 1974, cuando varios de nosotros llegamos a estar delante mismo del Consejo, a través de un Xendra Gimbra.

La vereda terminaba en una rampa que ascendía hacia una inmensa y espectacular puerta, la cual se abrió a nuestropaso. Dentro, el colorido era alucinante. Había cantidad de salas y corredores que se multiplicaban y abrían en todas direcciones, pero el común denominador era la poca presencia de muebles. Seguimos nuestro camino hacia la derecha, y luego, más adelante, tomamos el lado izquierdo donde encontramos una rampa que ascendía formando una curva, con un pequeño escalón que se intercalaba cada tanto. Porese lugar subimos hasta un salón donde había esculturas de metal, muchas de ellas representando mundos, sistemas y toda clase de estructuras estelares.

La esferita se nos había adelantado y se había ido al fondo de la estancia, donde apareció un hombre de cabello oscuro, vestido de blanco. De pronto, este personaje se detuvo a comunicarse con la canepla, y luego lo hizo con el guía, quientambién avanzó ligero hasta ubicarse delante de él. Yo quedé rezagado y a la distancia, quizás a la espera de la autorización para acercarme. De pronto, aquella persona alzó su brazo y su mano, llamándome con voz fuerte y melodiosa.
—¡Acércate, querido amigo!...

Me fui aproximando hasta quedar delante de esta persona de mediana edad, delgada pero a la vez fuerte y un poco más alta que yo. Tenía élun aura de sabiduría antigua, e iba vestido con una túnica larga y suelta. Su pelo —como lo había percibido a la distancia—, era largo y oscuro, con una raya en el medio, poderosas entradas y frente amplia. Su tez lucía tostada, como la de los árabes actuales, con bigotes y barba tupida, partida en el medio, así como redondeada a los lados y en las puntas.

Ese rostro me resultaba familiar...mientras mi cuerpo se estremecía en su presencia.

— ¡Discúlpame Maestro! —me apresuré a decir sin poder ocultar la emoción—, pero ¿eres quien creo que eres?...

—¿Qué dice tu corazón?

— ¡Pues, mi corazón está a punto de estallar! —repliqué tartamudeando.

—No estás equivocado, y como ves, aún conservo las huellas de mi última estancia en la Tierra—. Dijo esto y me mostró sus manos. Alextenderlas, se retrajeron las mangas de su túnica dejándome ver unas terribles cicatrices de un color rosado anaranjado, como si fuesen ampollas de quemaduras más que huecos de clavos, ubicadas a la altura de las muñecas.

En ese instante, lo único que se me ocurrió hacer fue acercar temblorosamente mi mano derecha a la suya, y tocar con mis dedos su palma, la cual era dura y áspera pero muy...
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