El muerto

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  • Publicado : 16 de mayo de 2010
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EL MUERTO
Simplemente abrió los ojos, no necesito estirarse, parpadear o bostezar, todos sus sentidos estaban listos como si llevara una hora despierto. Se sentía bien, no como otros días cuando hasta levantarse de la cama le constaba trabajo. Pensó que había dormido mucho y sobre todo, descansadamente. Busco el despertador que tenia en la cabecera de la cama, calculo que debía de ser alrededorde las seis porque generalmente despertaba a esa hora, porque no; para su sorpresa el reloj marcaba exactamente la media noche. Incrédulo, trato de verificar con el reloj de la pared, se sorprendió al ver que también marcaba la misma hora.
Con energía inusual y de un solo movimiento, se puso de pie, camino a la ventana y miro hacia la calle, lucia a despierta y en penumbras, iluminadaescasamente por la débil luz amarilla de una que otra lámpara en la calle.
Extrañado y confundido, trato de analizar la situación. Recordaba que se había acostado a las diez, ¿entonces?; ¡ solamente había dormido dos horas! Pero, ¿por qué se sentía tan bien? Los dolores musculares y el dolor del pecho que tenia últimamente, ya no los padecía, ahora se sentía ligero, como si el peso de su cuerpo noexistiera.
De pronto; un sonido lo saco de sus pensamientos, provenía de afuera. Era algo parecido al que se escucha cuando varias personas hablan o rezan al mismo tiempo. Inútilmente estiro el cuello por la ventana para ver que era pero no encontró nada, segundos después todo volvió a quedar en silencio.
Sin encender la luz, se vistió rápidamente con la intención de salir a investigar, y que es, porraro que pareciera, miedo no sentía. Es mas, una necesidad urgente de encontrar a esas personas se apodero de el. Era como un llamado que impedía la reflexión. Salió de su casa sin hacer ningún ruido, y una ves afuera, miro par todas partes, pero no vio a nadie, el ambiente se tornaba frió y el viento cobraba cada ves mas fuerza, sin embargo; una extraña sensación de bienestar lo invadió.
Habríacaminado apenas seis pasos cuando escucho su nombre, no era la voz de un hombre o una mejer, sino varios mezclados: “ Pedro...Pedro” era casi como un lamento que se perdía en la distancia, volteo hacia donde provenía el sonido y distinguió algo como unas sombras indefinidas, dos veces mas escucho lo mismo y decidido avanzo hacia ellas, apresuro el paso pero conforme caminaba, las sombras sealejaban, tan concentrado estaba en alcanzarlas, que no se dio cuenta que las calles estaban solas y lucían aterradoras, nada, absolutamente nada ni nadie se encontraba en ellas.
A pesar de todo, algo conocido llamo su atención, era un muro blanco, largo y alto al fin lo reconoció, era el campo santo, no se pregunto como fue que llego ahí, solo le importaba seguir las voces que ya se escuchaban desdeadentro cada ves mas fuerte: “Pedro...Pedro” fascinado camino hacia la entrada, miro la puerta de madera abierta y dio un paso adentro, “! No lo hagas ¡”. Escucho a su espalda mientras una mano lo sujetaba del brazo izquierdo impidiendo que entrara al lugar, “ no lo hagas” volvió a escuchar, al voltear se topo con un hombre cuyos rasgos le parecieron familiares, ¿papa... es usted? El hombre lo miroa los ojos con una infinita tristeza, y le contesto “ si soy yo ,” entonces Pedro exclamo pero papá usted esta muerto.
Eran como las siete y media de la tarde, cuando ayudaba por su nieta Maura, la madre de Pedro cerro la modesta florería de su propiedad. Se sentía orgullosa de que a sus setenta años, aun se bastaba lo suficiente para no depender de los demás, aunque poco y con un granesfuerzo, la venta de las flores le daba lo indispensable para sobrevivir. Con ella vivían su hija, su yerno y su nieta, cuya presencia aminoraba en mucho su sentimiento de soledad que sentía desde la muerte de su esposo Juan.
A pesar de haber cerrado temprano, el trabajo de esa noche aun no avía llegado a su fin, al llegar a casa;
Los dos depositaron sobre la mesa las pesadas bolsas que llevaban...
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