El panadero y el mendigo

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El Panadero y el Mendigo. Este relato del siglo XVI abrirá tu corazón a los milagros sencillos que ocurren en la vida cotidiana.
La pequeña aldea de Safed, en las colinas de Galilea del Israel actual, fue un pozo de sabiduría durante la edad dorada de la Kabbalah, en el siglo XVI.
De todos los grandes filósofos, kabbalistas y eruditos que participaban en este renacimiento espiritual, fue elKabbalista Isaac Luria quien se ganó el mayor respeto y reverencia de sus colegas. Llegó a ser conocido como el Arí, o el León Sagrado.
El Arí jugó un papel pequeño pero vital en una extraordinaria serie de incidentes que ocurrieron hace unos 400 años. Dos hombres, un panadero y un mendigo, vivían en la antigua ciudad de Jerusalén. En una tarde apacible, el panadero estaba sintiendo una inmensaapreciación por su buena fortuna en la vida. Recientemente había llegado de Italia con su esposa, y estaba lleno de ilusión por su nueva vida en Jerusalén. De repente, se sintió inspirado a mostrar su gratitud. Cargado con una barra de pan humeante, tierna y extra-larga y una cesta de pasteles recién salidos del horno, se fue a visitar la casa de oración local. Cuando llegó, entró al santuario yhumildemente se acercó al arca sagrada.
El panadero no era un hombre instruido ni especialmente religioso. Pero con genuina alegría e inocencia en su corazón, le pidió al Creador que aceptara sus ofrendas como agradecimiento por la buena fortuna y las bendiciones en su vida. Entonces abrió las puertas del arca y apiló los panes y pasteles en su interior. Le costó un poco de esfuerzo cerrar el Arca,pues la cesta de comida hacía peso contra las puertas, pero una vez que se cerraron, el panadero partió de inmediato.
Al cabo de un rato, un mendigo pasó por la casa de oración. Se sentía cansado y consternado, había sido una semana muy difícil para él, pues nadie le había dado ningún donativo sustancioso. Con una esposa y un niño pequeño en su hogar, el mendigo andaba desesperado buscando ayuda,el tipo de ayuda que viene de arriba, ya que no estaba recibiendo ninguna en las calles.
Dentro de la casa de oración, el mendigo se acercó respetuosamente al arca y ofreció una oración al Creador. “No te pido mucho para mí”, dijo, “pero, por favor, ¿puedes enviarme unos mendrugos de pan para mi familia? Ellos están hambrientos, y utilizaremos este pan para hacer una bendición en tu nombre”.
Poralgún motivo, el mendigo tenía la certeza absoluta de que su oración obtendría respuesta. Mientras tanto, el peso de la cesta empezó a ser demasiado, y la puerta cedió, dejando que el pan y los pasteles cayeran del arca. El pan estaba bien caliente, como si Dios lo hubiera sacado del horno hacía unos instantes. Había suficiente comida para alimentarse durante una semana.
El mendigo estabaconmocionado. ¡Dios había respondido a su oración tan rápido! Inmediatamente corrió hacia su casa para dar alimento a su familia. Pero mientras salía de la casa de oración, no advirtió que el panadero estaba regresando a ella. El panadero quería dejar algunas monedas en la cesta de caridad, y se había olvidado de hacerlo al dejar el pan.
Al salir de allí, el panadero echó un vistazo al arca para ver sisu ofrenda había sido aceptada. Todavía esperando que la cesta estuviera allí, vio con asombro que había desaparecido. El panadero se sintió feliz de que el Creador hubiera aceptado un regalo de alguien tan humilde como él, y resolvió hornear una barra de pan todavía más grande y una cesta más sabrosa de pasteles para la semana siguiente.
La semana siguiente el panadero volvió. De nuevo colocó lacesta repleta dentro del arca, suplicando al Creador que aceptara su ofrenda. Un rato después de que el panadero partiera, el mendigo también volvió y rezó para que el Creador le otorgara más pan y su familia pudiera comer durante la semana. Luego, tras abrir el Arca, el mendigo recogió la nueva cesta y corrió hacia su casa. Al cabo de un rato, el panadero volvía a la casa de oración y bailaba...
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