El viaje

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 7 (1740 palabras )
  • Descarga(s) : 4
  • Publicado : 18 de abril de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
EL VIAJE
La madrugada estaba fría y se notaba nublada. Cosa curiosa porque cuando está nublado la temperatura suele ser más bien agradable. Pero, hacía frío y levantó la solapa de su chaqueta para abrigarse mejor el cuello. El vapor salía de su boca como una gran fumarola. Se mantuvo en movimiento para entrar en calor. Hasta que llegó el micro que esperaba desde hacía, por lo menos, treinta ycinco minutos.
El micro apareció de entre las sombras matutinas, alumbrando hacia la oscuridad con sus dos potentes focos amarillos. Lo detuvo. Subió a éste por la puerta delantera como es habitual y pagó su boleto.
El micro venía vacío. Ni un alma ocupaba, a esa hora, aquellos rodantes y enormes fierros públicos.
El chofer cerró la puerta, metió el cambio y aceleró para continuar su recorrido.Las luces interiores del micro iban encendidas y por eso no podía distinguirse lo de afuera a través de las ventanas.
Entonces se sentó justo en medio del micro y, como hacía frío, se arregló el cuello de su chaqueta. Así se fue sentado como único pasajero, con las manos en los bolsillos, pensando en una y mil cosas domésticas.
De pronto, después de algunas cuadras, tomó el micro la segundapasajera. Era una mujer delgada con un abrigo rojo encapuchado quien, después de mirar hacia todos lados, se sentó en la otra columna de asientos, una fila más adelante.
Por eso él podía verla, acurrucada casi en el asiento, con signos de tener mucho frío. También podía observar los ojos del chofer en el espejo, quien, de vez en cuando, echaba una mirada a sus dos únicos pasajeros.
Luego subieron dosjóvenes. Uno de ellos era bastante delicado, así que lo miró casi de reojo, intentando ser indiferente y actuar como si no lo hubiese visto. Después de todo, se dijo, un micro puede ir lleno de gente que no se mire nunca a los ojos, como desconocidos que comparten solamente un trayecto de sus vidas. Nada importante.
El micro se detuvo en una luz roja y escuchó a los jóvenes hablando en voz baja,casi susurrando. La mujer se mostró inquieta con estas voces que, aunque mínimas, llenaban casi todo el vehículo.
Cuando el micro volvió a moverse el murmullo quedó sepultado bajo el ruido del motor y de los metales desplazándose. El se acomodó en su asiento y miró su reloj como un acto mecánico. No iba apurado, tenía tiempo de sobra para llegar a su destino, para el cual tenía que cruzar casitoda la ciudad.
Comenzó a amanecer y el micro apagó las luces. Una señora de más edad se les unió en la travesía. Ella echó también una mirada y se sentó junto a la mujer de la fila de adelante. Se acomodó en el asiento, estirando su abrigo, y sonrió condescendiente a la mujer, que no le correspondió y siguió como si nada.
Curioso espectáculo, se dijo él, que había presenciado toda la escena comoun espectador privilegiado.
Los jóvenes habían ido subiendo el tono de voz y disputaron su atención con una sirena de ambulancia que sonaba alejándose. Una voz afeminada le cobraba sentimientos a la otra. La otra se disculpaba, queriendo cambiar de tema o quedar en silencio.
Gente como esa lo ponía nervioso. Los homosexuales le producían sentimientos encontrados. Los encontraba más bienenfermos, degenerados, contranatura. Por un lado nunca había podido aceptarlos, pero al mismo tiempo le producían un profundo sentimiento de lástima. De lo que sí estaba totalmente seguro, es que le molestaba sobremanera verlos actuando en público sin ningún pudor, tal como le molestaba ver en esos mismos trances a una pareja heterosexual.
Escuchó como la voz afeminada, casi sollozando, le decía a laotra que todo había terminado, que ese era el final, porque había perdido la confianza, que había sido traicionada.Quiso cambiar de sintonía y dejar de prestar atención, pero no pudo.
La señora, que había dado vueltas su cabeza, le sonrió amigablemente. Sintió que también le respondía con una cara amigable.
Luego siguió escuchando.Hubo algunos intervalos de silencio y, de pronto, vio pasar al...
tracking img