El viajero

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GARY JENNINGS
EL VIAJERO
Traducción de María del Mar Moya y Miquel Muntaner
Planeta colombiana Editorial S. A.
1992.
Para Glenda
Estando Marco Polo en su lecho de muerte, se reunieron a su alrededor su capellán, sus amigos y parientes, suplicándole que renunciara finalmente a las incontables mentiras que había hecho pasar por aventuras reales, para que así su alma subiera al cielopurificada. El anciano se incorporó, los maldijo a todos rotundamente y declaró: «No he contado ni la mitad de lo que hice ni de lo que vi.»
(Según fra Jacopo D'Acqui, contemporáneo de Marco Polo y su primer biógrafo)
CY APRES COMMENCE
LE LIURE
DE MESSIRE MARC PAULE
DES DIUERSES
ET GRANDISMES
MERUEILLES DU MONDE
¡Acercaos, grandes príncipes! ¡Acercaos,
emperadores y reyes, duques y marqueses,caballeros y burgueses! ¡Acercaos, vosotros, gentes de toda posición,
que deseáis ver las muchas caras
de la humanidad y conocer las diversidades
del mundo entero! Tomad este libro
y leedlo, o haced que os lo lean.
En él encontraréis los mayores prodigios
y las maravillas más extraordinarias...
¡Ah, Luigi, Luigi! En la gastada y arrugada ampulosidad de estas viejas páginas oigo de nuevo tuvoz.
Han pasado muchos años desde que leí por última vez nuestro libro, pero cuando llegó tu carta lo fui de nuevo a buscar. Aún me hace sonreír y al mismo tiempo lo admiro. Lo admiro porque me ha hecho famoso, por inmerecida que sea esta fama; y sonrío por el descrédito que me ha acarreado. Ahora me dices que querrías escribir otra obra, un poema épico esta vez, incorporando de nuevo las aventurasde Marco Polo - suponiendo que yo lo acepte -, pero atribuyéndoselas a un protagonista inventado.
Me viene a la memoria nuestro primer encuentro en las celdas de aquel palazzo genovés, al que habíamos ido a parar como prisioneros de guerra. Recuerdo con qué timidez te acercaste a mí, y con qué reticencia me hablaste:
- Micer Marco, yo soy Luigi Rustichello, natural de Pisa, y estoy aquí cautivodesde
mucho antes de que vos llegarais. Os he escuchado contar aquella divertida y obscena historia del hindú cuyo ejem quedó atrapado en el agujero de la roca santa. Os la he oído contar ya tres veces. Una vez a vuestros compañeros de prisión, la siguiente al carcelero, y aún otra vez más al limosnero de la Hermandad de Justicia que nos visita.
- Y estáis harto de oírla, ¿verdad, micer? - tepregunté.
Y tú dijiste:
- No, en absoluto, micer; pero vos sí os hartaréis pronto de contarla. Muchas otras personas querrían escuchar esa historia y todas las demás que alguna vez habéis contado, y las que quizá aún no habéis narrado. Antes de que os canséis de relatarla, o de que la propia historia os aburra, ¿por qué no me contáis a mí todos los recuerdos de vuestros viajes y aventuras?Contádmelos una sola vez, y dejadme que los ponga sobre el papel. Escribo con cierta facilidad y tengo mucha experiencia. Vuestras narraciones pueden convertirse en un buen libro, micer Marco, y entonces multitud de personas podrán leerlas por su cuenta.
Y así lo hice, y así lo hiciste tú, y asimismo lo han hecho las multitudes a que te referías. Muchos otros viajeros escribieron sus viajes antes que yo,pero ninguna de esas obras disfrutó nunca de la popularidad inmediata e ininterrumpida de nuestra Descripción del Mundo. Tal vez se deba, Luigi, a que decidiste transcribir mis palabras al francés, la lengua occidental más conocida. O quizá porque mis historias quedaban mejor al escribirlas tú que al contarlas yo. En cualquier caso, y ante mi sorpresa, nuestra obra fue muy leída, comentada ybuscada. La copiaron y recopiaron, y se ha traducido ya a casi todas las demás lenguas de la cristiandad, y también de esas versiones han salido y circulado incontables copias.
Pero en ninguna de ellas se cuenta la singular historia del angustiado hindú y la piedra que violó.
Cuando en aquella fría y húmeda prisión genovesa yo me sentaba a contar mis recuerdos y tú a darles su correcta expresión,...
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