En que creen los que no creen

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 124 (30801 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 28 de mayo de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
¿En qué creen los que no creen?

Umberto Eco
Carlo María Martini
(Arzobispo de Milán)

En qué creen los que no creen?
Un diálogo sobre la ética en el fin del milenio

Con la intervención de

Emanuele Severino - Manlio Sgalambro - Eugenio Scalfari - Indro Montanelli - Vittorio Foa - Claudio Martelli

Traducción de Carlos Gumpert Melgosa

Este libro

El diálogo epistolar entre elcardenal Cario Maria Martini y Umberto Eco, que ocupa la primera parte del presente libro, dio comienzo en el primer número de la revista Liberal —aparecido el 22 de marzo de 1995— y prosiguió con ritmo trimestral. Las ocho cartas de este epistolario público —intercambiadas y contestadas con admirable puntualidad por los dos corresponsales— aparecen aquí con la fecha de su redacción efectiva. Eiinterés que despertó entre los lectores y el eco obtenido en toda la prensa por los temas tratados en el curso de un año —especialmente el último, el más amplio y atrevido— hicieron aconsejable ampliar ia discusión a otros interlocutores implicados por una u otra razón en el tema: dos filósofos (E. Severino y M. Sgalambro), dos periodistas (E. Scalfari e I. Montanelli) y dos políticos {V. Foa y C.Martelli). Sus «variaciones» aparecieron en el número 12 (marzo de 1996).
Por último, al cardenal Martini le fue propuesta, no una (imposible) conclusión o síntesis, sino la recapitulación de algunos puntos determinantes. Una réplica con funciones de clarificación y, ¿por qué no?, de ulterior relanzamiento.
Los escritos aquí recogidos reproducen exactamente los textos de la primera edición, conenmienda de unas pocas erratas y con nuevos títulos a cargo de la redacción de la revista.

La obsesión laica por un nuevo Apocalipsis

Querido Carlo María Martini:
Confío en que no me considere irrespetuoso si me dirijo a usted llamándole por su nombre y apellidos, y sin referencia a los hábitos que viste. Entiéndalo como un acto de homenaje y de prudencia. De homenaje, porque siempre me hallamado la atención el modo en el que los franceses, cuando entrevistan a un escritor, a un artista o a una personalidad política, evitan usar apelativos reductivos, como profesor, eminencia o ministro, a diferencia de lo que hacemos en Italia. Hay personas cuyo capital intelectual les viene dado por el nombre con el que firman las propias ideas. De este modo, cuando los franceses se dirigen aalguien cuyo mayor título es el propio nombre, lo hacen así: «Dites-moi-, Jacques Ma-ritain», «dites-moi, Claude Lévi-Strauss». Es el reconocimiento de una autoridad que seguiría siendo tal aunque el sujeto no hubiera llegado a embajador o a académico de Francia. SÍ yo tupiera que dirigirme a San Agustín (y confío en que tampoco esta vez me considere irreverente por exceso) no le llamaría «Señorobispo de Hipona» (porque otros después de él han sido obispos de esa ciudad), sino «Agustín de Tagasta».
Acto de prudencia, he dicho además. Efectivamente, podría resultar embarazoso lo que esta revista ha requerido a ambos, es decir un intercambio de opiniones entre un laico y un cardenal. Podría parecer como si el laico quisiera conducir al cardenal a expresar sus opiniones en cuanto a príncipe dela Iglesia y pastor de almas, lo que supondría una cierta violencia, tanto para quien es interpelado como para quien escucha. Es mejor que el diálogo se presente como lo que es en la intención de la revista que nos ha convocado: un intercambio de reflexiones entre hombres libres. Por otra parte, al dirigirme a usted de esta forma, pretendo subrayar el hecho de su consideración como maestro de vidaintelectual y moral incluso por parte de aquellos lectores que no se sienten vinculados a otro magisterio que no sea el de la recta razón.
Superados los problemas de etiqueta, nos quedan los de ética, porque considero que es principalmente de éstos de los que debería ocuparse cualquier clase de diálogo que pretenda hallar algunos puntos comunes entre el mundo católico y el laico (por eso no me...
tracking img