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ADOPCIÓN YPSICOANÁLISIS

Por Sebastián León Pinto - Publicado en 22 November 2006

Yo quiero conocer mi origen.
Edipo

* LA ADOPCIÓN EN LA CLÍNICA


Alejandra, periodista de profesión y por entonces bordeando los treinta y nueve años, me dice entre sollozos: “Necesito ayuda. Ya lo hemos intentado por más de diez años y nada. Los exámenes dicen que está todo bien, pero con Raúl no podemos tener hijos. Nosabemos de quién es el problema: si mío o de él, pero a estas alturas da lo mismo. A veces siento que es como si mi hijo hubiera muerto antes de nacer, o incluso antes de alojarlo en mi útero. Y quiero que esto no me afecte al momento de adoptar a un niño, quiero cicatrizar esta herida”.
Roberto y Andrea, ambos de cuarenta y dos años, están haciendo los trámites de adopción. En una entrevistapreliminar, me señalan: “Estamos nerviosos. El Servicio Nacional de Menores ya nos evaluó física y psicológicamente y hemos sido autorizados para adoptar. Cumplimos con todos los requisitos. Estamos asistiendo a unos talleres para capacitarnos. Hace uno o dos años, los dos estábamos por el suelo, tuvimos que asumir que no podríamos tener hijos en forma biológica. Ahora lo que queremos es un apoyo,unos amigos que ya pasaron por esto nos recomendaron un acompañamiento terapéutico, para poder recibir a nuestro hijo en las mejores condiciones”.
Ester, una mujer de unos cincuenta y cinco años, llega a consultarme por su hijo adolescente. En una primera entrevista, me comenta: “Como no pudimos tener hijos con mi marido, hace ya varios años decidimos adoptar. Ahora tengo dos hijos adoptivos.Gabriel, el mayor, se parecía mucho a mí desde que era bebé. Con él no hubo problema. Lorenzo, en cambio, el segundo, era negrito… era diferente. Siempre me costó hacerme la idea de que yo era su madre. Lorenzo, que ya tiene dieciocho años, ha tenido muchos problemas. Hace unos meses ingirió un puñado de pastillas para, según él, quitarse la vida. Yo lo ando cuidando todo el día… El otro día, leencontré un cuchillo corta-cartón debajo de su cama y se lo quité. Ahora resulta que quiere encontrar a su madre verdadera. Y yo no puedo oponerme, porque la verdad es que ella es su madre, no yo. A veces es como si me sintiera culpable, pero yo he tratado de hacer las cosas lo mejor posible. La verdad, no sé si es él o yo quien necesita una terapia. O a lo mejor los dos”.
Natalia está en análisis haceun par de años, desde que ya no pudo más con sus estados depresivos. Con sus veintisiete años, trabajadora social y dedicada a la colocación de niños en hogares protegidos, me refiere en una de sus primeras sesiones: “aunque soy hija biológica, siempre me he sentido ajena a la familia. De chica, mis papás y hermanos me decían ‘Natalien’, por la película ‘Alien’, que era como de un monstruoextraterrestre. De niña siempre soñaba con que llegaría mi verdadera familia y me llevaría lejos. Una vez, mi mamá me dijo que cuando supo que estaba embarazada de mí, fue terrible para ella, que incluso pensaron en abortarme. De mis hermanos, yo soy la mayor y la única que no fue planificada”.
Consuelo tiene siete años y llega a análisis por presentar enuresis. Aunque en un principio, Daniel yAntonia, sus padres, no me comentan nada acerca de su carácter de hija adoptiva, los dibujos de Consuelo (en especial, el de una familia con una cruz en la boca de sus tres miembros) no tardan en hacerme pensar en que hay algo que no ha sido dicho. “Es un secreto guardado bajo siete llaves”, me señala Antonia, antes que Daniel agregue: “no hemos querido hablar de esto para no hacer diferencias entre...
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