Ensayo sobre la ceguera

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 431 (107609 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 21 de febrero de 2012
Leer documento completo
Vista previa del texto
ENSAYO SOBRE LA CEGUERA
1995, José Saramago
y Editorial Caminho, S.A., Lisboa.
De la traducción: Basilio Losada Título original: Ensaio sobre a Cegueira
De la edición española:
1996, Santillana, S.A. Torrelaguna, 60-28043. Madrid ISBN: 84-204-2865-5
De esta edición:
D.R. 1998, Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, S.A. de C.V. Av. Universidad 767, Col, del Valle
México, 03100, D.F.Teléfono 688 8966
Distribuidora y Editora Aguilar, Altea, Taunis, Alfaguara, S.A. de C.V. Calle 80 10-23. Bogotá,
Colombia.
Santillana S.A., Avda San Felipe 731. Lima.
Editorial Santillana S.A. Av. Rómulo Gallegos, Edif. Zulia ler. piso Boleita Nte. Caracas 1071.
Venezuela.
Editorial Santillana Inc. P.O. Box 5462 Hato Rey, Puerto Rico, 00919.
Santillana Publishing Company Inc. 2043N. W. 87 th Avenue Miami, Fl., 33172 USA.
Ediciones Santillana S.A.(ROU) Javier de Viana 2350, Montevideo 11200, Uruguay.
Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, S.A. Beazley 3860, 1437. Buenos Aires.
Aguilar Chilena de Ediciones Ltda. Pedro de Valdivia 942. Santiago.
Santillana de Costa Rica, S.A. Apdo. Postal 878-1150, San José 1671-2050 Costa Rica.
Primera edición en Alfaguara: abril de1996 Primera edición en México: abril de 1998
ISBN: 968-19-0454-0
Diseño:
Proyecto de Enrie Satué
Ilustración de cubierta: La parábola de los ciegos. Pieter Brueghel
Foto: Jorge Aparicio
Impreso en México
A Pilar
A mi hija Violante 4
Se iluminó el disco amarillo. De los coches que se acercaban,
dos aceleraron antes de que se encendiera la señal roja. En el
indicador del paso depeatones apareció la silueta del hombre verde.
La gente empezó a cruzar la calle pisando las franjas blancas pintadas
en la capa negra del asfalto, nada hay que se parezca menos a la
cebra, pero así llaman a este paso. Los conductores, impacientes, con
el pie en el pedal del embrague, mantenían los coches en tensión,
avanzando, retrocediendo, como caballos nerviosos que vieran la fustaalzada en el aire. Habían terminado ya de pasar los peatones, pero la
luz verde que daba paso libre a los automóviles tardó aún unos
segundos en alumbrarse. Hay quien sostiene que esta tardanza,
aparentemente insignificante, multiplicada por los miles de semáforos
existentes en la ciudad y por los cambios sucesivos de los tres colores
de cada uno, es una de las causas de los atascos decirculación, o
embotellamientos, si queremos utilizar la expresión común.
Al fin se encendió la señal verde y los coches arrancaron
bruscamente, pero enseguida se advirtió que no todos habían
arrancado. El primero de la fila de en medio está parado, tendrá un
problema mecánico, se le habrá soltado el cable del acelerador, o se
le agarrotó la palanca de la caja de velocidades, o unaavería en el
sistema hidráulico, un bloqueo de frenos, un fallo en el circuito
eléctrico, a no ser que, simplemente, se haya quedado sin gasolina, no
sería la primera vez que esto ocurre. El nuevo grupo de peatones que
se está formando en las aceras ve al conductor inmovilizado
braceando tras el parabrisas mientras los de los coches de atrás tocan
frenéticos el claxon. Algunosconductores han saltado ya a la calzada,
dispuestos a empujar al automóvil averiado hacia donde no moleste.
Golpean impacientemente los cristales cerrados. El hombre que está
dentro vuelve hacia ellos la cabeza, hacia un lado, hacia el otro, se ve
que grita algo, por los movimientos de la boca se nota que repite una
palabra, una no, dos, así es realmente, como sabremos cuando
alguien, al fin,logre abrir una puerta, Estoy ciego.
Nadie lo diría. A primera vista, los ojos del hombre parecen
sanos, el iris se presenta nítido, luminoso, la esclerótica blanca,
compacta como porcelana. Los párpados muy abiertos, la piel de la
cara crispada, las cejas, repentinamente revueltas, todo eso que 5
cualquiera puede comprobar, son trastornos de la angustia. En un movimiento rápido, lo que...
tracking img