Ernesto

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  • Publicado : 13 de noviembre de 2011
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Ortiz Sanz
Había un pequeño saltamontes llamado Ernesto que caminaba por el jardín... Sí, sí, caminaba; todavía no saltaba porque no lo había intentado nunca.

Ernesto no intentaba hacer nuncanada. Cuando alguien le decía que hiciera esto o aquello, siempre respondía lo mismo:
—¡Es que no sé!... ¡Es que no puedo!
Cuando su mamá saltamontes le pedía ayuda para buscar algo, Ernesto le decía:—¡Es que no sé!... ¡Es que no puedo!
—¡Es que no sé!... ¡Es que no puedo!
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Ernesto sólo se alimentaba de alguna hierba amarga que había en el suelo. Cuando papá saltamontes le decía que leacompañara para comer unas suculentas hojas tiernas, Ernesto volvía a decir lo mismo:
—¡Es que no sé!... ¡Es que no puedo!

Cuando sus amigos jugaban en el jardín y le preguntaban:
—Ernesto, ¿juegascon nosotros?
Ernesto contestaba como siempre y como tantas y tantas veces:
—¡Es que no sé!... ¡Es que no puedo!

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Y así siempre... Un día llovió y el jardín quedó mojado. Las mariquitas, lashormigas, los gusanos, las mariposas y los demás animalitos también se mojaron. Para secarse, todos se subieron a las hojas más altas de las plantas, más cerca del sol. Bueno, todos no. Ernesto sehabía quedado abajo, empapado por el agua de la lluvia. Sus amigos le animaban para que subiera.
—¡Ernesto, sube a esta hoja para secarte!
Pero Ernesto respondía como siempre:
—¡Es que no sé!... ¡Esque no puedo!

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Sus amigos insistían:
—¡Pero sube, no te das cuenta que te vas a constipar!

Ernesto repetía pesaroso:
—¡Es que no sé!... ¡Es que no puedo!
Sus amigos no dejaban deanimarle:
—Nosotros hemos trepado con mucho esfuerzo, pero tú sólo tienes que saltar.
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Ernesto, como siempre, ni siquiera lo intentó. Se marchó llorando mientras los demás seguían tumbados al sol.—¡Buaaa!... ¡Buaaa! —lloraba Ernesto

Florindo, el duende del jardín, escuchó su llanto y se acercó.
—¡Hola! ¿Por qué lloras? ¿Cómo te llamas? —le preguntó.
—Me llamo Ernesto y lloro porque no...
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