Etica para errantes. la parábola del hijo pródigo

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Ética para errantes
La parábola del Hijo pródigo
Ricardo Peter

PRIMERA PARTE
LA VIDA COMO AVIDEZ DE VIAJE
Un viaje a tientas
El dinamismo de nuestra vida es semejante a un viaje, evoca un aspecto complejo y profundo de la vida humana.
La literatura nos revela entonces la condición del hombre como viator: un ser itinerante, viajero, que deambula hacia alguna parte, que se desplaza, queerra para cumplir, alcanzar o encontrar algo. Es como si en lo más profundo el hombre recibiera instrucciones o escuchara una orden de salir y de emprender su viaje.
En el libro del Génesis, narra la expulsión más imprevista de la historia. Una falta inaugura la avidez de viajar. En su primera etapa, el tránsito consistió en desplazarnos del pudor a la desnudez, pero el sentido definitivo del viajefue el recorrido de la inocencia a la conciencia del mal hacia la cual todos nos mudamos. Digamos que el periplo consistió en pasar de la animalidad a la hominidad: del gustoso desconocimiento de los límites a la conciencia de las necesidades.
Al igual que en el relato bíblico cada hombre acomete el viaje de orientarse hacia su humanidad, un viaje personal a tientas. Es siempre un terreno nuevo.No hay mapas, porque el mapa es precisamente el resultado de la persona, la consecuencia misma del viaje. Los valores y las tradiciones ciertamente pueden ser referentes pero, requieren, por el hecho de ser universales, ser descubiertos en los sentidos únicos inherentes a las situaciones únicas de nuestra vida. La ética del límite comporta una dirección que acompaña al hombre independientementede su localización en la vida: permanecer humano.
En el viaje, el hombre se puede trazar otra ruta, desorientarse: pretender pasar de la hominidad a la divinidad-humana.
En realidad el viaje que arranca desde lo más hondo del hombre e informa toda la vida es uno solo. Es un movimiento que absorbe todos los episodios de desplazamiento que se cumplen en el arco de una existencia.
No hayexperiencia que no tenga carácter de viaje. Una crisis, un fracaso, un error, un desengaño, un infortunio, una pérdida, originan una salida de aquí para ir a un más allá de la posición procedente.
El viaje es fundamental de donde estamos hacia donde no sabemos. El nuevo viaje, se nos revela a posteriori, es decir, después del recorrido, después del evento que nos ha transformado y que como nueva ruta pideser integrado. El viaje no se puede esquivar. Para el hombre es preciso viajar para Ser.
Partimos de nosotros mismos, como seres limitados y durante todo el viaje saboreamos la avalancha de nuestras limitaciones. El lugar de salida, recorrido y destino del viaje somos nosotros mismos. El circuito se cumple alrededor de nosotros mismos.
Siendo un viaje a tientas, sin mapa, existe la posibilidadde equivocarse de ruta, de perder la dirección, de errar y de terminar extraviado. Junto a esta experiencia de viajar viene otra experiencia vital, la necesidad de orientarse para no echar a perder el viaje. La desorientación es percibida como una perdida no solo de dirección, sino también de sentido. Perdiendo la dirección se pierde también el sentido, es decir, la significación del viaje. Elsentido de la vida es pues consecuente con la dirección.
Orientarse es determinar el punto, el lugar por donde surge o aparece el sol. Es localizar la referencia que nos oriente no puede ser menos trascendente en el viaje del viajero. La idea de encontrar el punto por donde el sol sale , el oriente, corresponde a encontrar el ser que realmente somos. El sentido y la dirección, el camino más seguropara nuestro viajar, esta en función de hallar y acoger nuestra propia realidad.
Es cierto que hay viajes desatinados, sin embargo, aun los viajes equivocados pueden encaminarnos y dar una nueva congruencia al entero viaje.

La “orden” de salida
La exigencia del viaje deriva de lo más recóndito del hombre, de su ser infinitamente insatisfecho, brota de su indigencia. La indigencia es la...
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