Guerra de las doctrinas escritas

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  • Publicado : 7 de marzo de 2011
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El fanatismo, en el mundo de las doctrinas, lo encontramos tanto en el obseso creyente como en el obcecado detractor que niega por sistema todo lo que los creyentes predican como verdad. El fanático escéptico califica indignado de obsesos y autosugestionados a los creyentes, menospreciando las intensas vivencias y toda la gloria que éstos pregonan a los cuatro vientos, justificando suincredulidad por el bajo nivel científico de las explicaciones que los creyentes dan a sus experiencias.

De toda la amalgama de vivencias que existen en las doctrinas religiosas voy a elegir como ejemplo a la experiencia religiosa de percepción de la divinidad, pues es la vivencia que se produce con más frecuencia y ―en consecuencia― la que más importantes fanatismos genera, debido también a las fuertessensaciones, emociones y alteraciones de la conciencia que provoca

Son infinitos las maneras y los grados de intensidad que estas experiencias pueden adoptar en los individuos. Las más directas e intensas ponen a las personas en contacto con algo superior a ellas ―así es como lo sienten―, y a ese algo lo suelen llamar Dios o le otorgan algún otro calificativo celestial. Vivencias queprovocan un estado anormal en el individuo, y al decir anormal, quiero decir POCO CORRIENTE. Las experiencias religiosas pueden ser de tal intensidad que incluso pueden provocar la sublimación de la libido, superar y transcender al deseo sexual; son tan reales para el religioso como para el resto son los impulsos sexuales. Con esto quiero dejar bien claro que las experiencias de este tipo no sonfantasías de imaginaciones calenturientas ―como se suele pensar―, sino que el individuo las experimenta con un grado de realidad muy elevado, con el mismo grado de realidad que el resto experimenta la sexualidad o el enamoramiento. El religioso vive enamorado de su Dios. Y digo esto no sólo por mis estudios, sino por mi propia experiencia.

Básicamente me baso en santos católicos, como santa rosa,santa teresa, etc., pero no dudo que los grados de fanatismo no difieren en otras doctrinas.

Las sensaciones que produce la proximidad de algún tipo de presencia divina son extraordinarias: se puede llegar a sentir tal intenso amor que te lleva hasta el éxtasis, alcanzas una felicidad tan inconcebible que no puedes ni siquiera recordarla cuando ya no estás en ella. Una sublime atmósferasagrada te embelesa, te droga y te seduce.

La dicha es completa, la armonía sentida es fabulosa, la belleza experimentada es total; uno se siente hermoso interiormente y ve hermosos a los demás y al mundo. La sensación de estar en contacto con la verdad, con una realidad mucho más auténtica que la habitual, te envuelve completamente. Y todo ello sucediendo en un aura de profunda paz, en unión contodas las cosas, con un poder absoluto. Es el contacto con lo sagrado, es la manifestación de la beatitud, de la santidad. ¿Quién es capaz de sentir todo esto y no convertirse en un fanático?

He de confesar que en mi deambular por las doctrinas religiosas no he buscado otra cosa que realizar ese contacto. Una vez que se ha sentido intensamente la proximidad de lo sagrado, no se cesa debuscar la forma de volver a encontrarse con ello. Fue en la niñez cuando por primera vez me fue regalada tal experiencia, y desde entonces no he dejado de buscarla. En cada secta, en cada camino, encontré pequeñas piedras preciosas en unas ocasiones, o grandes tesoros en otras; manifestaciones divinas de diferentes matices e intensidades. Incluso en los más insignificantes grupos sectarios,encontré pequeñas gemas, sencillas glorias celestiales, perfumes divinos, esencias de felicidad.

Inevitablemente, y con harto dolor de mi inteligencia, en mis años de caminar por las sectas, tuve que convivir con el fanatismo. Cuando me encontraba con él, extremaba la prudencia a sabiendas de los grandes peligros que encierra; pero, a su vez, agudizaba mis sentidos, pues sabía que...
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