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¿Puede un cristiano ser un prospero hombre de negocios?
Por Gustavo Nozica
Fundación Atlas 1853
La pregunta de si es lícito para un cristiano ambicionar un progreso económico personal parece una puerilidad.
Sin embargo existe una gran cantidad de dudas y prejuicios en torno a la posibilidad de ser un afortunado hombre de negocios y cristiano a la vez, como si existiera una trampa en ello,algo no dicho, la ocultación de una práctica insana.
Veamos un poco esta pregunta en torno a la validez y posibilidad de ser cristiano y hombre de negocios a través de algunos conocidos prejuicios, el de las bondades del miserabilismo, el tópico religioso como dato sin injerencia en la realidad, el trueque como momento originario de un intercambio sin riquezas, la burguesía como mera voluntad decontrol y represión.
Es muy común escuchar sobre la “pobreza evangélica” como opuesta a la voluntad de prosperar económicamente. Y lo más extraño de esta idea es que su disparador es un concepto deformado de la culpa cristiana y la mayoría de las veces completamente ajeno. Imaginemos un señor que venga y que nos diga mi función consiste en obrar de modo que nadie pueda ignorar el mundo y que nadiepueda ante el mundo decirse inocente. Por cierto nuestra primer impresión sería la de rechazarlo como un soberbio, pero, eso es secundario porque, imaginemos también que se tratara de una personalidad con autoridad para decirlo, aún así, ¿Qué es lo que nos sigue pareciendo descaradamente soberbio en este enunciado?. El hombre nos acusa, y lo hace sin conocernos siquiera, viene se acerca y nosdice “usted que trabaja todos los días, lleva a pan a su casa, cumple con sus obligaciones, y usted que también trata de mejorar las condiciones de su empresa, las buenas relaciones entre los empleados, la producción como consecuencia de aquello y que cree que es una persona que hace todo lo posible por mejorar cada día, bueno usted no es inocente”. Parece la voz en off del comienzo de una películade intrigas internacionales. Pero no lo es. Se trata de la culpa, de un determinado concepto de culpa no cristiano del que suelen hacer uso autores muy progresistas, sin ir más allá la voz imaginada no es otra que la de Sartre , esa culpa mancharía a todos por igual sin importar méritos personales, esfuerzos, aquello de lo uno se privó para lograr algo, estudio, dinero para cubrir gastos de lafamilia, gastos de fin de semana, donaciones, etc. No. Para este tipo de “culpa”, de nuevo como si se trata del spot de una película “nobody is inocent”.
Oponer la “pobreza evangélica” al estado financiero suele ser una fórmula tan fácil como equívocada, ya sea porque la primera hace referencia a una actitud, esto es, a una manera de vivir y no especialmente a una determinada escasez material, o yasea porque la enunciación intenta la tesis errada del miserabilismo. Según esta última todo aquel que se proclame cristiano debería no solo vivir según los términos de una pobreza económica (muy material) sino que también debería trabajar en común con otras personas de acuerdo a las necesidades de la comunidad. Se ha escrito mucho al respecto y sería presuntuoso y extenso comentar las desgracias ylos abusos de este pensamiento que intenta reducir al cristianismo, paradójicamente, a un programa económico. Cabe mencionar casi al pasar que casi todos estos programas desprendidos de una forzada idea de la pobreza evangélica tienen su centro de movimiento en una disminución de la libertad de la persona. Libertad en su más amplio espectro, no solo se trata de una vulnerada libertad económicaporque una persona que de buena fe piensa en la pobreza evangélica como pobreza material y que ajusta su vida a ello necesariamente subsistirá de la limosna de los demás, limosna que en lo más intimo de su corazón verá incluso indigna del beneficiario, es decir de quien la otorga, pero a la que deberá obligarse si no quiere dejarse morir, -y la idea del suicidio no es muy cristiana-, u optará por...
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