Historia personal de un empresario exitoso

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Cali.  El presidente de Cerrejón, León Teicher, pronunció estas palabras durante la ceremonia de graduación de la Universidad Icesi. Larepublica.com.co presenta el discurso completo.

Palabras de León Teicher
durante la ceremonia de graduación de la Universidad Icesi
Febrero 20 de 2010
 
Quiero ante todo agradecer al Dr. Francisco Piedrahita y a las directivas de la Universidad por suamable invitación a compartir con ustedes algunos pensamientos y algunas enseñanzas que mi vida personal y profesional me han dado. Y por confiar en que, sin revisar con anticipación mis palabras, éstas sean de algún valor para todos, queridos graduandos, en este importante momento de sus vidas.

Lo primero que pensé cuando el Dr. Piedrahita me invitó fue, ¿Por qué a mí?, ¿Qué les hace pensar quetengo algo de valor para compartir?

Seguramente que la razón principal es mi actual posición en el mundo de la empresa en Colombia y lo que ello puede reflejar por tratarse de una empresa internacional, donde el acceso a esa posición no resulta de ser un heredero, o de ser amigo del dueño, o de pertenecer a un partido político, por ejemplo. Por lo tanto, algo deberé decir sobre eso.

Podría serpor haberme escuchado en algún momento expresando mis puntos de vista públicamente, en algún evento. También es probable. Algo deberé decir sobre eso también.

¿O será por referencias que puedan haber obtenido de otros que me conocen? Imagino que algo de eso habrá. Y trataré de no hacer quedar mal a esos amigos.
No es un cliché decir que me siento honrado y muy complacido con la invitación. Yalgo preocupado por no ser, ni parecer irrelevante e indigno de ella.

Ahora bien, como se espera de un orador en una ocasión como ésta que de consejos, les confieso que aunque puede que ya tenga suficiente edad para darlos (ya soy abuelo) sólo cuando me miro al espejo me doy cuenta de ello. No en balde dicen que un hombre de cincuenta años es uno de veinticinco que se mira al espejo y grita“¿Qué cuernos pasó?”

Empiezo entonces por contarles un poco sobre mí, pues no de otra manera podría hacer créditos para aconsejar a nadie. Si no me conocen, ¿Por qué han de creerme?

Nací en Palmira, ciudad que en 1948 acogió a mis padres, los únicos sobrevivientes de sus respectivas familias a los campos de concentración y exterminio de la más grande violación de los derechos humanos de los últimos100 años. Ocho millones de Europeos fueron asesinados, cuatro veces la población total de Cali, más que los que vivimos en Bogotá. Asesinados por ser diferentes. Seis millones por ser Judíos. Dos millones más por ser homosexuales, o gitanos, o diferentes de la raza aria, o sencillamente por no comulgar con la barbarie Nazi.

De manera que mi primera enseñanza en la vida fue la de saberme unaminoría, que había sido perseguida más de una vez en la vida por ser lo que uno es, por ser diferente de la mayoría. Algo que me enseño a respetar profundamente a los otros, a los diferentes, y sobre todo a los débiles. A no permitirme pensar, cuando formo parte de la mayoría, que soy mejor que los demás sólo por ese hecho, por ser mayoría.

Mis padres llegaron a Colombia como inmigrantesrefugiados. Como se dice, “con una mano adelante y otra atrás”. Y sin hablar el idioma. No fueron nada fáciles sus comienzos en esta hermosa tierra. Afortunadamente, tuvieron la sanidad mental suficiente para mirar hacia delante, no hacia atrás. Para agradecer a Dios por la vida y por la nueva oportunidad, en lugar de odiar por lo pasado y lo perdido. Y para enseñarnos un profundo agradecimiento a Dios portodo lo bueno que nos dio. Porque esa improbabilidad estadística que fue el nacimiento de mis dos hermanas y yo, nos permitió apreciar inmensamente cada cosa buena en nuestro camino, por sencilla que ella fuera.

Mientras al comienzo mi mamá se dedicaba a criarnos, mi papá, que aprendió el Español a punta de libros (“habla como un diccionario”, le decía la gente), vendía telas de casa en...
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