La bruja de portobello

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  • Publicado : 8 de diciembre de 2010
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La Bruja de Portobello

Paulo Coelho

Nadie enciende una lámpara y la pone en sitio oculto, ni bajo el celemín, sino sobre el candelabro, para que los que entren vean el resplandor.
LUCAS, 11, 33
Antes de que todas estas declaraciones saliesen de mi mesa de trabajo para seguir el destino que yo había determinado para ellas, pensé en convertirlas en un libro tradicional, en el que se cuentauna historia real después de una exhaustiva investigación.
Empecé a leer una serie de biografías que pudiesen ayudarme a escribirlo, y entendí una cosa: la opinión del autor respecto al personaje principal acaba influyendo en el resultado de las investigaciones. Como mi intención no era exactamente decir lo que pienso sino mostrar cómo vieron la historia de la «bruja de Portobello» susprincipales personajes, acabé abandonando la idea del libro; pensé que era mejor limitarme a transcribir lo que me habían contado

Capítulo Primero

Heron Ryan, cuarenta y cuatro años, periodista
Nadie enciende una lámpara para esconderla detrás de la puerta: el objetivo de la luz es dar más luz, abrir los ojos, mostrar las maravillas a su alrededor.
Nadie ofrece en sacrificio lo más importante queposee: el amor.
Nadie pone sus sueños en manos de aquellos que pueden destruirlos.
Excepto Athena.
Mucho tiempo después de su muerte, su antigua maestra me pidió que la acompañase hasta la ciudad de Prestopans, en Escocia. Allí, aprovechando una ley feudal que fue abolida al mes siguiente, la ciudad concedió el perdón oficial a ochenta y una personas —y a sus gatos— ejecutadas por practicar labrujería entre los siglos XVI y XVII.
Según la portavoz oficial de los Barones de Prestoungrange y Dolphinstoun, «la mayoría habían sido condenados sin ninguna prueba concreta, basándose solamente en los testigos de la acusación, que declaraban sentir la presencia de espíritus malignos».
No merece la pena recordar de nuevo todos los excesos de la Inquisición, con sus potros de tortura y sushogueras en llamas de odio y venganza. Pero en el camino, Edda repitió varias veces que había algo en ese gesto que no podía aceptar: la ciudad y el decimocuarto Barón de Prestoungrange y Dolphinstoun les estaban «concediendo el perdón» a personas ejecutadas brutalmente.
—Estamos en pleno siglo XXI, y los descendientes de los verdaderos criminales, aquellos que mataron inocentes, todavía se creen en elderecho de «perdonar». Ya sabe a qué me refiero, Heron.
Lo sabía. Una nueva caza de brujas empieza a ganar terreno; esta vez el arma no es el hierro ardiente, sino la ironía o la represión. Todo aquel que descubre un don o que por casualidad osa hablar de su aptitud pasa a ser visto con desconfianza. Y generalmente, el marido, la esposa, el padre, el hijo, o quien sea, en vez de enorgullecerse,le prohíbe cualquier mención al respecto, por miedo a exponer a su familia al ridículo.
Antes de conocer a Athena pensaba que no era más que una forma deshonesta de explorar la desesperanza del ser humano. Mi viaje a Transilvania para el documental sobre vampiros también era una manera de demostrar cómo se engaña fácilmente a la gente; ciertas creencias permanecen en el imaginario del ser humano,por más absurdas que puedan parecer, y acaba usándolas gente sin escrúpulos. Cuando visité el castillo de Drácula, reconstruido sólo para darles a los turistas la sensación de estar en un lugar especial, se me acercó un funcionario del gobierno; insinuó que recibiría un regalo bastante «significativo» (según sus palabras) cuando se pasase la película en la BBC. Para este funcionario, yo estabaayudando a propagar la importancia del mito, y eso merecía ser recompensado generosamente. Uno de los guías dijo que el número de visitantes aumentaba cada año, y que cualquier referencia al lugar sería positiva, incluso aquellas que afirmaban que el castillo era falso, que Vlad Dracul era un personaje histórico sin ninguna referencia al mito, y que todo era fruto del delirio de un irlandés (N....
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