La culpa busca la pena y el agravio la venganza

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“LA CULPA BUSCA LA PENA Y EL AGRAVIO LA VENGANZA”
Juan Ruiz de Alarcón
Personajes:
*
* Don Sebastián, galán
* Don Fernando, galán
* Don Juan, galán
* Don Diego, viejo entrecano
* Don Antonio, viejo anciano
* Motín, gracioso
* Doña Ana, dama
* Inés, criada
* Doña Lucrecia, dama
* Juana, su criada
* Un Criado

Ambiente de la obra: En la obra haygalanes aventureros, pretendientes irreflexivos y delicados en asuntos de honor, mujeres inconstantes, criados inoportunos y enredos difíciles de resolver, pero tambien destaca valores morales como la piedad y la amistad sincera, en otros hay valentía, rudeza y galanura.
Dialogos:

(1° acto)
...…Salen doña LUCRECIA y JUANA, con mantos;doña ANA e INÉS, de casa


ANA: Pues que tus plantas hermosas
honran, Lucrecia, esta casa,
o gran desdicha te mueve,
o gran ventura me aguarda.
Si esto supiera mi hermano,para abreviar las jornadas,
alas fueran las espuelas,
y pensamientos las alas.
LUCRECIA: ¡Ojalá, doña Ana mía,
que de esto fuese la causa
o ya tu ventura sola,
o ya sola mi desgracia!Disgustos dan ocasión
a mi forzosa demanda,
que son en mí ejecuciones,
y que en sí son amenazas.
ANA: Declárate, si no quieres
que me mate en la tardanza,
tu pena y mi confusión.LUCRECIA: Escucha, y preven, doña Ana,
perdon a mis sentimientos,
si no piedad a mis ansias;
que para romper la nema
de los secretos del alma,
Da mi peligro disculpa,
y tu valor confïanza.ANA: Deja tú excesos; que hacer
yo lo que estoy obligada,
ni es merced para contigo,
ni es para conmigo hazaña.
LUCRECIA: Por hazaña y por merced
la estimo yo. Solo falta
suplicarte que le calles,amiga, a don Juan de Lara
esta diligencia mía;
que si con desdén le tratas,
y sospecha que soy yo
de su desdicha la causa,
mal obligaré ofendido
al que obligado me agravia.ANA: Mi presunción desconoces,
pues el silencio me encargas.
Para que le calle yo
tu diligencia, ¿no basta
temer, si se la dijera,
que don Juan imaginara
que lo que es desdén son celos,y lo que es rigor venganza,
y juzgándome celosa,
me juzgase enamorada?
No, Lucrecia, no; que somos
las portuguesas muy vanas;
y, ¡ojalá que las mujeres
todas en esto pecaran!...
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