La cultura del esfuerzo

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 6 (1278 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 6 de mayo de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
La cultura del esfuerzo

Un grupo de estudiantes de los últimos años de la secundaria con dos profesores de historia y filosofía vinieron a verme para hablar sobre el tema de la violencia. En la misma semana he recorrido varias comisiones de mi cátedra del Ciclo Básico Común, lo que me ha permitido conversar con estudiantes de veinte años.

Un grupo de estudiantes de los últimos años de lasecundaria con dos profesores de historia y filosofía vinieron a verme para hablar sobre el tema de la violencia. En la misma semana he recorrido varias comisiones de mi cátedra del Ciclo Básico Común, lo que me ha permitido conversar con estudiantes de veinte años.
Los estudiantes secundarios provenían de varios colegios públicos de la provincia de Buenos Aires. El problema de la violencia no lespreocupaba. En realidad, creo que la consigna de sus profesores era que debían mostrarse preocupados. Hicieron lo posible para demostrármelo y no les salió mal. Pero en lugar de seguir con sus temas de preocupación, que más parecían derivarse de la agenda mediática instalada cada semana que de sus vivencias personales, decidí replicarles con lo que me preocupaba a mí en relación con ellos.
Estainquietud la transmití luego en mis charlas en la UBA. Con respecto a la violencia les dije que nadie puede creer que hay un genoma argentino que determine conductas violentas. La violencia social deriva de la situación de exclusión social y marginación en la que viven cientos de miles de jóvenes. La cifra se publica cada tanto en la prensa argentina y da cuenta de la situación fuera del sistemaescolar y laboral en la que se encuentra una parte sustancial de nuestra juventud.
Es posible que los juegos de video game y las imágenes bélicas que les llegan a los adolescentes y jóvenes también los alimenten con una cuota de agresividad que pueda manifestarse en conductas de violencia; sin embargo, la proyección de una serie de imágenes es débil cuando hay otras estructuras de contenciónsólidas y activas.
Querían hablarme de las tribus urbanas y respondí que no me interesaban. No me parecían ni mal ni bien, simplemente no aportaban nada a la vida. Ropas, idolatría musical, estados de ánimo prefabricados no me parecían mejor indicador de identidades que ser de Nueva Chicago o de San Lorenzo. De todos modos, ellos no pertenecían a ninguna de estas tribus. Les pregunté si recordabanalguna vez en sus más de diez años de escolarización si habían llegado a la noche, antes de acostarse, cansados de haber estudiado durante el día. Si tenían en mente haber estado cinco horas en silencio delante de un libro de estudio.
No tenían esa experiencia.
Quisieron saber cómo los veía, a ellos, a los adolescentes, les dije que a la intemperie. Los profesores me preguntaron si la escuelaera generadora de violencia. Les pedí que no me hicieran ese tipo de preguntas. La escuela es generadora de conocimientos y una usina de aprendizaje, en todo sentido, para saber escribir, leer, y un lugar de encuentros y relaciones sociales.
Los profesores me preguntaron si existía una violencia legítima como respuesta a otra violencia. Nuevamente les pedí que fueran claros y se dejaran deambigüedades y excusas. Hay que condenar a la violencia y no pensar con coartadas nacidas de un sentimiento de culpa de clase tan extendido en nuestra burguesía progresista. Nadie debe dejarse atacar físicamente y cualquiera intentará defenderse, no se trataba de eso, sino de terminar con la continua búsqueda de motivos que justifiquen actos de los que después son los primeros en lamentarse.
Vivimos enuna sociedad de engaño. Los adultos de mi generación han diagramado una estafa educativa en nombre de la solidaridad, de la justicia, y de otras banderas civilizatorias que han convertido en trapos.
No se prepara a los jóvenes aún insertos en el dispositivo educativo para el mundo en el que han de vivir. Los adolescentes no tienen la menor idea de que en la escuela pública, en el colegio, y...
tracking img