La esperanza suprema

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  • Publicado : 12 de mayo de 2011
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LA ESPERANZA SUPREMA
La desesperación no es un camino sin salida. El camino sin salida es el del desanimado. El de aquél que ha perdido el coraje de seguir peleando porque la experiencia le ha lastimado la esperanza. El desanimado ha perdido el sentido de lucha. Tal vez peor: la fuerza para luchar. Es entonces cuando es necesario hacerlo crecer hasta la desesperación, suscitándole labronca. La bronca sembrada sobre el desánimo hace nacer la desesperación.

Y la desesperación Superada, eso es la esperanza.
Por eso me parece imposible suscitar la esperanza en un desanimado a través de la compasión. Un desanimado no necesita de lástima. La lástima es el responso sobre el desanimado. Al desanimado hay que llevarlo a la bronca, a fin de que sacudido en su vergüenzaasuma la desesperación y la supere. Allí, reconquistado el valor fundamental de su vida, emprenderá la lucha. Lucha que no pondrá sus garantías en las fuerzas personales, ni en las dotes de su naturaleza. Porque de ellas se tiene la experiencia de su fragilidad. Hasta cierto punto, sobre ellas el desánimo ha hecho la amputación de su capacidad de ser garantías.
La garantía se ponesobre algo mucho más profundo y más inagarrable. Sobre algo mucho más nuestro, en definitiva. Sobre el misterio de nuestra propia vida. Mi vida tiene un sentido. El vivirlo es lo que me permitirá ser. Esa convicción profunda es un profundo acto de fe en sí mismo. O mejor: en algo que llevamos por dentro y que nos puso en camino. Creer en mi vida tiene un misterio que puede ser cumplido. Saber queeso existe y que aunque no lo veo es lo único que da apoyo real a mi vida y a mis opciones, es algo que me hace superar la desesperación.
Pero insisto. Sólo la bronca puede llegar a hacernos crecer hasta la desesperación. Esa actitud profundamente humana, que no nos deja admitir que nuestra vida carezca de sentido. Y es la fuerza que el desanimado necesita para no dejarse estar. La desesperaciónno es desesperanza. La desesperanza es carecer de esperanza, es la situación de no tener ya esperanza. Mientras que la desesperación es la situación de no tener aún esperanza, y por lo tanto la urgencia tenaz por conquistarla. En la práctica, pienso que hay situaciones en las que sólo nos queda una actitud humana razonable: sembrar con fe en el surco del amor para que poco a poco vaya creciendo laesperanza.
Kant no pudo concebir una teoría del deber moral sin el colofón de la respuesta a la razón última del mismo: ¿qué puedo esperar? ¿qué razones hay para la esperanza? Razones las hay, nos dirá, si aprendemos a esperar lo debido, lo que no está más allá de nuestras posibilidades. Como la teoría del conocimiento --¿qué puedo saber?--, la teoría moral kantiana es una teoría delpoder y los límites del ser humano. La razón no ordena lo imposible. Por eso la ley moral prescribe "haz aquello mediante lo cual te haces digno de ser feliz". No: "haz aquello que te haga participar de la felicidad", pues en tal caso, el motivo de la razón seria la satisfacción de todas las inclinaciones, un motivo empírico, incierto, contingente. La razón no tiene por objeto la felicidad, sino ladignidad humana. ¿Qué puedo esperar? "Cada uno tiene motivos para esperar la felicidad exactamente en la medida en que se haya hecho digno de ella."
Cada uno tiene motivos para esperar la felicidad, pero ésta no es una consecuencia necesaria, causada por la moralidad. Para que lo fuera, haría falta el cumplimiento de un requisito adicional: el sistema de moralidad, la unión de felicidady virtud es una simple idea que descansa "en la condición de que cada uno haga lo que debe, es decir, de que todas las acciones de seres racionales sucedan como si procedieran de una suprema voluntad que comprendiera en sí o bajo sí todas las voluntades privadas". Ni la naturaleza de las cosas ni la causalidad nos hablan del vínculo entre las acciones morales y la felicidad. La ley moral es otra...
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