La lepra

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  • Publicado : 30 de enero de 2012
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Hay autores que piensan que éste no es un relato de un suceso, sino una parábola vestida con imágenes.
 
Los protagonistas del milagro son diez leprosos. En la Biblia se llama “lepra” a cualquier clase de infección cutánea, a veces simples erupciones curables. Estas enfermedades se consideraban castigo de Dios y su curación era casi siempre “milagrosa”, o fruto de una especialacción de los sacerdotes o los hombres de Dios. Los leprosos vivían en descampados y tocaban la campanilla o se lamentaban para que la gente no se acercase. Jesús en su respuesta, les envía a los sacerdotes para que certifiquen que están curados.
 
El acento de la narración se pone en la actitud de los curados. De los diez, nueve desaparecen, sin más. Uno de ellos, un samaritano (“hereje”despreciado por los judíos) no va a los sacerdotes: vuelve a Jesús agradecido. Jesús insiste en que ese “extranjero” obró como debía.
 
Se termina con la consabida expresión: “Tu fe te ha salvado”.
 
Este es el sentido de la fe en los milagros. No se trata de que un convencimiento profundo produzca sanaciones sorprendentes. Esto puede ser verdad, pero no es el mensaje.
 Creer en la fuerza de Dios que está en Jesús, es poner la primera piedra del reino. Creer en él nos convierte, nos sana, nos limpia, nos hace criaturas nuevas, hace posible el milagro de los milagros, que vivamos para el reino.
 
Una vez más se nos invita a creer en Jesús, el hombre lleno del Espíritu. Se nos invita a creer en el Espíritu que habita en nosotros. Los efectos delEspíritu son curación. Es la esencia de lo que llamamos conversión. Y que explicamos tan mal. Pensamos que convertirse es decidirse a cambiar. No.
 
Es la cercanía de Jesús la que nos va cambiando. La presencia del Fuego nos va calentando, la presencia del Agua nos va lavando, nos va fertilizando, la presencia del Espíritu nos va haciendo espíritu, liberándonos de todas esas fuerzas que nosesclavizan.
 
No podemos convertirnos por un acto de voluntad, pero sí podemos acercarnos a la Fuente, a la Llama, a la Palabra. Eso sí nos cambia. Tratar con Jesús, orar, leer, contemplar, obedecer a los impulsos prácticos del Espíritu, estar atentos, reconocer cuándo actúa en nosotros el Espíritu de Jesús, dar gracias…
 
 
Permitidme ahora que invente la historia posteriorde este leproso curado por Jesús.
 
Volvió con los suyos con el corazón agradecido a Dios, para comenzar una nueva vida, una vez que habían cedido todas las barreras sociales. Trabajó duramente y consiguió una posición desahogada en Jericó. Hasta que un día, yendo de camino a Jerusalén para hacer algún pequeño negocio, se encontró al borde del camino con un hombre que había sidoatacado por unos bandoleros que lo “desnudaron, lo cubrieron de golpes y lo dejaron medio muerto”.
 
No sabía que poco antes habían pasado por allí mismo un sacerdote y un levita, que vieron también al herido y pasaron de largo. También él tuvo la tentación de hacer lo mismo: tenía que arreglar sus asuntos en Jerusalén, y atender a ese herido le iba a hacer perder muchotiempo. Pero se acordó del día en que él mismo había estado herido por la lepra al borde del camino y había gritado: “Ten compasión”, y en que aquel hombre maravilloso le había dicho: “Levántate, vete. Tu fe te ha salvado”.
 
Miró a los ojos angustiados de aquel hombre herido y se acordó de su propia angustia: “Lo vio y se compadeció”. La compasión que había recibido de Jesúsera la misma compasión que él ahora tenía que dar. Y su agradecimiento se convirtió en compasión y ayuda al que le necesitaba, como él mismo lo había precisado años antes”.
 

Seguimos en el caminar de Jesús y sus discípulos a Jerusalén. Todas estas enseñanzas están en ese camino, que simboliza el caminar del cristiano hacia la Montaña que es el Reino de Dios.
 
Jesús...
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