La maternidad ¿perseguida?

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  • Publicado : 24 de noviembre de 2011
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LA MATERNIDAD… ¿PERSEGUIDA?

En la revista “femenina” de El Mundo publicaron recientemente un diálogo entre cuatro mujeres de moda, sobre la maternidad. El título, poco neutral, preparaba el terreno: “Con los hijos, ¿el amor salta en pedazos?”. Bajo apariencia de cuestionar los “viejos mitos” machistas, las tertulianas se sitúan en una postura políticamente correcta pero llena de nuevos tópicosfacilotes del discurso dominante actual.

FAMILIAE[1], respondiendo a su vocación de servir a las personas y a las familias, se propone analizar dichos tópicos. Creemos que promover un “progre-feminismo” que se acompleja de la maternidad, o que niega parte de lo específico femenino, es peligroso. Pero, por desgracia, es frecuente. FAMILIAE intenta sencillamente aportar luz para que cada mujer ycada hombre puedan crecer y construir su familia desde la libertad.

En el artículo – diálogo que queremos analizar, el lenguaje es muy ilustrativo de su mentalidad. Se llama al hijo “ser extraño”. Se le relaciona con las palabras “pesadilla, ruptura, estrés emocional y económico, problemas ocultos, agobio, cansancio, presión, culpabilidad”. Y se les acusa de “agrandar la brecha, dividir losafectos, eliminar la pasión, hacer que dejemos de ser mujer, tender o distanciar la pareja”. Algunas frases que reflejan las tesis de fondo y el tono emocional de estas mujeres ante el tema son: “la decisión de tener hijos ya constituye en sí misma un problema”. ¿Es posible creerse libre de prejuicios y respetuosa, afirmando como ellas que “hay mujeres que son, simple y llanamente, úteros”? Desdeeste prisma, se entiende que “la paternidad es un juego más de poder en la pareja”. Y “por eso son tan pocas las parejas con hijos que se quieren y tienen intimidad”.

Estamos convencidas de que estas cargas de profundidad a nuestro instinto, vocación y posibilidad de ser madres, no son una excepción ni una casualidad. No podemos promocionar a la mujer inculcando autocompasión y complejos en lasque deciden (tan libres como cualquiera) dedicarse a la crianza una parte valiosa de su vida. No podemos combatir el maltrato si azuzamos una guerra de sexos que nos lleva a mimetizarnos al estereotipo masculino, en lugar de valorar la complementariedad y nuestra aportación femenina en la familia y la sociedad.

En una cultura donde priman el lucro y el poder, se nos empuja a la excelenciaprofesional a costa de lo que sea. Esto, unido a un mundo laboral que nos usa como mercancías, nos condena a la precariedad, la explotación o la servidumbre a la empresa. El individualismo nos quiere aislar en la soledad, incluso aunque compartamos vida, cama y cuenta bancaria con otro.

Estas mujeres tan “fashion” no contemplan, tristemente, los verdaderos problemas de la maternidad en el mundo. El80% de las madres del planeta padecen el hambre y la esclavitud laboral propia y de sus hijos, o la muerte por enfermedades curables. O sufren la presión de los listos poderosos que ven en su fertilidad una amenaza a la buena vida de los enriquecidos.

Tampoco reflejan el dolor de tantas madres inmigrantes en nuestro país. Explotadas, prostituidas, obligadas a dejarse la vida alejadas de sufamilia y de su raíz, ellas son la dolorosa prueba de que la incorporación de la mujer al mundo laboral no ha supuesto más libertad. La promoción de unas pocas privilegiadas ha descansado y descansa sobre los hombros de la mayoría. Si no, que se lo digan a las 8000 mujeres prostituidas en Galicia, sometidas a la vejación, las ETS y la esclavitud, sin que ningún sindicalista levante la voz en sudefensa. Que se lo digan a la joven sirvienta ecuatoriana que tiene que levantarse de madrugada porque los señoritos quieren un té al volver del teatro. O a la extranjera que trabaja sin contrato para una española que entiende la maternidad de un modo moderno.

Tal vez para huir de las desventajas que advierten en el artículo que nos ocupa, esta española compró semen para tener un hijo sin padre,...
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