La organizacion virtual

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La organización

virtual
Cómo confiar en personas que no vemos, por Charles Handy
En 20 años las oficinas no van a tener un lugar físico determinado. La gente va a conocer a sus compañeros de trabajo a través de las pantallas de las computadoras. Ya mismo bibliotecas enteras están siendo reemplazadas por bases de datos electrónicas con sede en “ninguna parte” y la gente está comenzando atrabajar sin ir jamás a la oficina ni conocer las caras de sus jefes ni compañeros de tareas. Es el mundo al cual, casi imperceptiblemente, nos vamos introduciendo. Muy distinto del que conocemos, donde lo intangible reemplaza a lo físico: es el mundo de las organizaciones virtuales. No se trata sólo de una mutación tecnológica, los cambios que sobrevendrán en las relaciones humanas y en nuestrasociedad en general serán mayúsculos. En un ambiente así, organizaciones como las actuales, sostiene el autor de esta nota, basadas en el control y la auditoría permanentes, no podrán funcionar. Será imprescindible establecer los conceptos de confianza y pertenencia entre sus integrantes. Y si la confianza sigue siendo sólo para algunos y la organización virtual no logra incorporar a ella a todos losmiembros de la sociedad, sin excluidos, la misma dejará de ser una esperanza y se convertirá en una nueva desilusión. Charles Handy es miembro de la London Business School y es autor, entre otras obras, de The Age of Unreason y de The Age of Paradox , ambas publicadas por Harvard Business School Press.
* Prohibida la reproducción parcial o total.Título publicado originalmente en inglés por HarvardBusiness Review y autorizada su traducción por Expansión S. de R.L.de C.V., Sinaloa 149, p. 9° (06700) México, D.F .
Gestión 2/ marzo-abril 1996

10

Hace algún tiempo estuve en la biblioteca Laurentina, construida por Miguel Angel en Florencia para los Médici hace casi 500 años. Es un lugar especial, en el que se respira la fragancia del aprendizaje; más tranquilo y edificante, en muchossentidos, que la propia iglesia de San Lorenzo, en cuyo claustro se encuentra. Sin embargo, la biblioteca Laurentina ya no se utiliza como tal. Sólo la visitan los turistas y, en cuanto a su contenido, todo cabría en un disco de CD-ROM. Entonces me pregunté: ¿no es todo esto el símbolo de lo que está ocurriendo con todas nuestras organizaciones? ¿Edificios convertidos en museos para los turistas yel trabajo convertido en un disco? ¿No nos llevará esto a perder algo porque, a pesar de su probable eficiencia, las videoconferencias y navegar por la Internet no son lo mismo que trabajar en la biblioteca de Miguel Angel? Una semana antes había estado con un grupo de bibliotecarios con los que conversé sobre el futuro de las bibliotecas modernas. Ellos estuvieron de acuerdo con que las pantallas de computadora y los teclados estaban reemplazando a los estantes de libros y revistas. El dueño de una editorial admitió que ya no iba a publicar más su revista en papel impreso, sino que la ingresaría en la base de datos de las empresas suscriptoras. En ese caso, dijo uno de los presentes, no será necesario que volvamos a visitar una biblioteca; podremos conseguir todo lo que queramos desdela pantalla instalada en nuestro cuarto. En la Universidad de Virginia (EE.UU.), agregó otra persona, el cambio ya se ha instalado; todo lo que se necesita para acceder a la biblioteca es una palabra código y un módem. La biblioteca de la Universidad de Dubrovnik (Croacia) fue destruida, informó otro de los presentes, pero la genialidad de tener una terminal de computadora conectada a un host debases de datos extranjeras compensaba sobradamente.

Observé las expresiones de quienes estaban en esa habitación a medida que absorbían las implicancias de lo que se estaba diciendo. Se estaban enfrentando cara a cara con la idea de una biblioteca virtual: una biblioteca como concepto, no como lugar físico; una actividad, no un edificio. Para los bibliotecarios, acostumbrados a considerarse...
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