La plaza

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  • Publicado : 4 de septiembre de 2012
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Novela-cantata, la ha definido el crítico Eliú Martí. La Plaza fue escrita, porque así lo exigía su tema, utilizando materiales, ya de conocimiento público, relacionados con el Movimiento Estudiantil que la ciudad de México vio nacer el 23 de julio de 1968
y morir espectacularmente, entre quince mil balas disparadas en Tlatelolco, la noche del 2 de octubre.
En su versión original, la obraconoció el éxito instantáneo de tres ediciones; pero, cuando la tercera se agotaba, sucedió que tres autores cuyos textos, como los de tantos más, había usado en el montaje de la narración se inconformaron por ello y demandaron al editor el retiro de lo que reclamaban suyo, por más que en esto suyo ellos hayan utilizado también, en buena parte, material ajeno.
Como, afortunadamente, ni siquiera loimportante es imprescindible, decidí reescribir la novela, purgar de ella los textos en litigio y sustituirlos por otros, lo que me enseñó que las combinaciones que pueden lograrse manejando lo publicado a propósito de Tlatelolco son infinitas, como lo son los celos o el ego de algunos. La que se leerá ahora es, pues, una nueva versión, la misma aunque diferente, según podrá descubrir el lectoratento, de La Plaza.
En estas páginas quiero dejar constancia de mi gratitud a quienes, siendo mis amigos, me permitieron utilizar porciones de trabajos suyos sobre Tlatelolco, y a la elegancia de otros que, sin serlo, no se rehusaron a que lo hiciera;
los materiales de creación original de María Luisa Mendoza fueron espigados de su luminosa novela Con Él, conmigo, con nosotros tres (Ed. JoaquínMortiz, México, Marzo, 1971); los de Edmundo Domínguez Aragonés, en Argón 18 inicia (Editorial Diógenes, México, Abril, 1971); Juan Bafíuelos me facilitó su espléndido poema “No consta en actas”, tan citado; Víctor Villela, además de algunos versos, contribuyó con la reseña de sus vicisitudes como víctima de un arma de fuego en la Ciudad Universitaria;
Francisco Martínez de la Vega me autorizó aque aprovechara párrafos significativos de sus artículos o ensayos publicados en el periódico El Día o en la revista Siempre!; José Alvarado aportó palabras hermosas que habían sido vistas, antes, en Siempre! (Octubre 16, 1968); reconozco mi deuda, por haber usado parte de lo que sobre El Movimiento Estudiantil 1968 y en ocasión del Dos de Octubre en Tlatelolco, escribieron o dijeron, para conVictor Flores Olea, Javier Barros Sierra, Ifigenia M. de Navarrete, Heberto Castillo, José Revueltas, Ricardo Garibay, Jorge de la Vega Domínguez, Félix Fuentes, Leonardo Femat, Manuel Moreno Sánchez, Margarita García Flores, Guillermo Ochoa, Horacio Quiñones, José Luis Mejías, Oriana Fallaci, Rodolfo Rojas Zea, Sotero Garcíarreyes Miguel Reyes Razo, Miguel Angel Martínez Argis;
(quiero insistir enmi agradecimiento hacia la antropóloga Mercedes Olivera y hacia la profesora María Alicia Martínez Medrano, que aprobaron el uso de las palabras con las que refieren los incidentes que vieron producirse la noche del Das de Octubre en Tlatelolco y que mantengo por expreso consentimiento de ambas, en esta nueva versión de La Plaza);
en ella aprovecho, asimismo, boletines oficiales, desplegados,“votantes”, leyendas (alguna de Julio Cortázar) pintadas en bardas, mantas o pancartas durante el periodo julio/octubre 1968; declaraciones de funcionarios, e innumerables notas, con firma o anónimas, que difundieron El Heraldo de México, Excélsior, Novedades, La Voz de México, Siempre! El Sol de México, La Prensa, El Universal, Ovaciones, El Día, Diario de la Tarde, Look, El Universal Gráfico,Últimas Noticias de Excélsior (la. y 2a. cdiciones), El Nacional y la Revista de la UNAM;
finalmente deseo mencionar que con frecuencia acudí a los poetas Rosario Castellanos, Octavio Paz, Ángel Maria Garibay y José Carlos Becerra, además de al ya citado Juan Bañuelos, porque consideré que versos aislados o porciones mayores de poemas suyos añadían tonos de color al relato;
nada tengo que...
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