La promesa

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  • Publicado : 17 de noviembre de 2010
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La promesa

Camino hacia fuera, pero el llanto de un niño me detiene, ese llanto lastimero, tan lleno de sentimiento que a cualquiera contagiaría.
--¡No te vayas! –me dice-
--¡No nosdejes, me lo prometiste… por favor!
Su llanto despierta en mí un sentimiento, ese sentimiento de abandono, de faltar a la promesa hecha hace algún tiempo, promesa que hicimos en un pacto de hermanos.El más grande cuidará de los otros…
Creo que no la cumpliré.
Me toma fuertemente de la mano y me pide regresar, atravesamos ese enorme cuarto asignado por nuestros padres como recámara paralos hijos varones; a la derecha esta mi cama, me veo acostado en ella, descansando.
En seguida esta la cama de mi hermano menor, duerme como un remolino, sus cobijas en el suelo, y él, en unaposición un tanto extraña, pero así siempre duerme, es un poco “loco” para dormir.
Y por último, veo la cama de mi hermano más chico, al que llevo de la mano, su llanto es cada vez más lastimero.--¡No me dejes, no te vayas, me lo prometiste, acuérdate de aquella tarde en que lo prometiste!
--No te fijes, he de regresar –le contesto-.
--¿Me lo prometes?
--Si te lo prometo; ahoraduerme, por favor.
--Solo que me prometas que regresarás.
--Así lo haré –respondo- no sé cuando, pero regresaré, regresaré por todos y cada uno de ustedes, te lo prometo.
El sueño la ha ganado,su llanto no se escucha, descansa, duerme, mañana será otro día, fue el único que se dio cuenta de mi partida y quiso detenerme.
Mis padres sabrán como explicarle mi partida, ellos lo sabentodo.
Miro a la pared y apenas se logra ver el reloj, pero no lo distingo bien.
--¿Qué hora es? –me pregunto-
--La hora de amar a Dios, me contesta la voz de esa mujer que ha estado ahí desdeantes de que mi hermano despertara.
--Es hora de irnos, no podemos detener el tiempo ni nuestro destino…
--¡Vamos!

Le tomo de la mano y caminamos, ahora sé que ya no existo.

¡Estoy...
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