La rabai de chaplin

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La rabia de Chaplin

Dario Fo
La Reppublica/Sin Permiso
Febrero de 2007

Este año 2007 se cumplirá el trigésimo aniversario de la muerte de Charlot. El premio Nóbel de literatura Dario Fo se adelanta a los fastos celebratorios con una aguda reflexión estético-política sobre el significado de la obra del genial cómico y cineasta.

Sale en estos días Charlie Chaplin, Opiniones de unvagabundo (Minimun Fax, 244 págs., 14 euros) Vaya por delante que Charles Chaplin ha sido con certeza uno de los hombres del espectáculo, y en particular del cine, más importantes del siglo XX. Lo que más me fastidia es el interminable rimero de crónicas de tipo patético, lírico o literario que se han escrito sobre él desde el mismo momento de su muerte. Pescando en ese montón de comentarios, lespropongo algunos: "El fondo judío de su arte y de su tristeza indudable, la naturaleza de su humor de doble y triple sentido, es poco accesible al público" (Montale). "Tenía en la sonrisa el llanto del mundo, y en las lágrimas de las cosas hacía bailar la alegría de la vida" (Giovanni Grazzini, en el Corriere della Sera). Y etiquetas hasta el hartazgo: "anarquista-lírico", "individualista-colectivo","patético", "fantástico", "rebelde", "melancólico", "payaso de la esperanza", "grotesco", "existencialista".
Nadie, nadie, digo, habla nunca de su "rabia".
Chaplin era sobre todo un hombre con un sentido profundamente arraigado del amor y del odio. Odiaba casi con ímpetu el mundo que tenía alrededor, el poder, la máquina del capital. Odiaba el orden del Estado, con sus policías, sus jueces y suscárceles. Odiaba el orden moral de aquella sociedad, el orden del beneficio comercial, bancario, industrial. El orden religioso con sus hipocresías, sus dogmas y sus falsas esperanzas. Y finalmente, odiaba el orden cultural de la burguesía y del capital, y el orden de sus falsos y a menudo infames mitos.
La Norteamérica convencional, instalada alrededor de los negocios, no le amaba, no le perdonabasus simpatías comunistas, sus presuntos lazos con Rusia, su presunta falta de patriotismo debida al hecho de no haber querido nunca adoptar la ciudadanía norteamericana. Creo que en muy pocas de las obras de cine y de teatro de los últimos setenta años se puede sentir de manera tan clara tanto odio como el expresado en Tiempos modernos ante la lógica de la maquina que mortifica, humilla, aliena yasesina al hombre y a su humanidad.
Nadie mejor que Chaplin ha sabido desarrollar la crítica agresiva, llena de rabia, frente a la ideología de la máquina, y en particular, frente a los métodos de Taylor, es decir, los que explotan al hombre hasta en su gestualidad.
Del mismo modo ha atacado a toda la ideología del moralismo norteamericano, el de la "buena sociedad" que es infame en ciertasaspectos, pero que se resuelve siempre con el buen corazón y la buena voluntad de los humildes: se opuso, en suma, a todo el cine de Frank Capra. Cuando usa el patetismo, Chaplin lo vierte siempre con gran crueldad. Basta recordar el desenlace en verdad cruel de las escenas de Chaplin en la Calle del miedo, cuando distribuye la comida a los niños hambrientos y arroja el grano en torno como sihubiera muchas gallinas a las que dar de comer. Incluso cuando entra en el juego de la felicidad, siempre lo resuelve en la huída de esta sociedad.
En la Quimera del oro hay todavía más rabia. E insulto a la gran trampa del capital: "Tengan paciencia, sean buenos, todos podrán un día tener fortuna. La fortuna es la gran madre de esta sociedad que nos hace a todos iguales". Esa interminable caravana quese dirige hacia la "esperanza", hacia la riqueza, hacia el sueño. La historia individual es en cambio la historia de cientos y cientos de angustias, de dificultades, de violencias sufridas, con lo que la historia norteamericana sale de esta película mucho más despiadadamente lastimada que de decenas de películas consideradas "históricas". Y también en este caso, como siempre, Chaplin no partió...
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