Las batallas en el desierto

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Las batallas en el desierto
José Emilio Pacheco

I
EL MUNDO ANTIGUO
Me acuerdo, no me acuerdo: ¿qué año era aquél?; Ya había supermercados pero no televisión, radio, circulaban los primeros coches producidos después de la guerra. Íbamos a ver películas a matinés. Volvía a sonar en todas partes un antiguo bolero puertorriqueño: Por alto esté el cielo en el mundo, por hondo que sea el marprofundo, no habrá una barrera en el mundo que mi amor profundo no rompa por ti.

Fue el año de la poliomielitis, de la fiebre aftosa, de las inundaciones. Adulación pública, insaciable maledicencia privada. Escribíamos mil veces en el cuaderno de castigos: Debo ser obediente, debo ser obediente, debo ser obediente con mis padres y con mis maestros. Era el mundo antiguo. Los mayores se quejaban dela inflación, los cambios, el tránsito, la inmoralidad, el ruido, la delincuencia, el exceso de gente, la mendicidad, los extranjeros, la corrupción, el enriquecimiento sin límite de unos cuantos y la miseria de casi todos. Mientras tanto nos modernizábamos, incorporábamos a nuestra habla términos que primero habían sonado como pochismos en las películas de Tin Tan y luego insensiblemente semexicanizaban.

II
LOS DESASTRES DE LA GUERRA
En los recreos jugábamos en dos bandos: árabes y judíos. Los niños que de verdad eran árabes y judíos sólo se hablaban para insultarse y pelear. Bernardo Mondragón, nuestro profesor, les decía: Ustedes nacieron aquí. Son tan mexicanos como sus compañeros. No hereden el odio. Para mí, niño de la colonia Roma, árabes y judíos eran "turcos". Los "turcos" nome resultaban extraños como Jim, que nació en San Francisco y hablaba sin acento los dos idiomas. Comenzaban las batallas en el desierto. Le decíamos así porque era un patio de tierra colorada, polvo de tezontle o ladrillo, sin árboles ni plantas, sólo una caja de cemento al fondo.

Aquel año, al parecer, las cosas andaban muy bien: a cada rato suspendían las clases para llevarnos a lainauguración de carreteras, avenidas, presas, parques deportivos, hospitales, ministerios, edificios inmensos. Aquel año yo era amigo de Jim. En las inauguraciones, que ya formaban parte natural de la vida, Jim decía: Hoy va a venir mi papá. Allí está junto al presidente Alemán. Eso sí: a menudo se publicaban sus fotos. Jim cargaba los recortes en su mochila. ¿Ya viste a mi papá en el Excélsior? Qué raro:no se parecen en nada. Bueno, dicen que salí a mi mamá. Voy a parecerme a él cuando crezca.

III
ALÍ BABÁ Y LOS CUARENTA LADRONES
Se decía en los recreos: la mamá de Jim es la querida de ese tipo. La mamá de Jim es muy joven, muy guapa, algunos creen que es su hermana. Y él, terciaba Ayala, no es hijo de ese cabrón ratero que está chingando a México, sino de un periodista gringo que se llevóa la mamá a San Francisco y nunca se casó con ella. La mamá de Jim sólo es una entre muchas. Jim se ha hecho mi amigo porque no soy su juez. En resumidas cuentas, él qué culpa tiene.

IV
LUGAR DE ENMEDIO
Éramos tantos hermanos que no podía invitar a Jim a mi casa. En esa época mi madre detestaba a quienes no eran de Jalisco. Juzgaba extranjeros al resto de los mexicanos y aborrecía en especiala los capitalinos. Mi padre no salía de su fábrica de jabones que se ahogaba ante la competencia y la publicidad de las marcas norteamericanas.

V
POR HONDO QUE SEA EL MAR PROFUNDO
Un viernes Jim hizo lo que nunca había hecho: me invitó a merendar en su casa. Qué pena no poder llevarlo a la mía. Subimos al tercer piso y abrió la puerta. El departamento olía a perfume, estaba ordenado y muylimpio. Una foto de la señora por Semo, otra de Jim cuando cumplió un año (al fondo el Golden Gate), varias del Señor con el presidente. Nunca pensé que la madre de Jim fuera tan joven, tan elegante y sobre todo tan hermosa. No supe qué decirle. No puedo describir lo que sentí cuando ella me dio la mano. Me hubiera gustado quedarme allí mirándola.

Oye ¿cómo dijiste que se llama tu mamá?...
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