Lecturas para niños de sexto año

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¡Avanza joven…avanza!
Estela Maldonado
¡Avanza joven…avanza!
en la senda que has de correr
espero en tu constancia
y en tu afán de aprender,
aún te quedan tus libros,
los lápices y el papel,
atesora hoy tu tiempo,
de ser joven y crecer.
No te salgas del camino,
no desvíes tu deber
prepara para mañana
tu futuro con saber
hoy…el aula es tu batalla,
las ciencias tus armas son,
y tucoraje espartano,
trabaja con gran tesón
¡Avanza joven…avanza!
camina sin rapidez,
si vives con paz y en calma
¡un triunfador has de ser!

La luna de abril
Miguel Ángel Pérez Rojas
La luna brillaba enorme en el fondo de un cielo casi sin estrellas. Se acercaba el
30 de abril, día del niño, quizá mi última celebración de este día, pues el próximo
año pasaré a la Secundaria y me dijeronque ahí ya no se festejan a los niños
pues los alumnos ya son unos jóvenes. Así, esperábamos con gran deseo nuestra
fiesta de este año. Estaba previsto que saldríamos de paseo a Chapultepec para
festejar, todos estábamos muy ansiosos; nos estamos dando cuenta que estamos
dejando de ser niños, aunque sería muy bueno seguir siéndolo para poder jugar
más tiempo y ¡no tener tantas obligaciones!Era la noche del 25, en la radio y la televisión se anunciaba que no habría
clases al siguiente día; todas las escuelas debían cerrar sus puertas pues una
gran amenaza se esparcía por toda la ciudad, una enfermedad que podría matar a
toda la población, por eso, era importante que se encerraran en sus casas y que
no dejaran entrar a nadie: --“no se saluden de mano, mucho menos de beso” --repetían una y otra vez:-- --“A lavarse las manos, muchas, muchas veces al día”--,
“usar tapabocas”, no congregarse, no salir, no visitar a nadie, no recibir visitas. Los
días corrieron, las lunas estaban brillantes sin que nadie se percatara de ello;
nadie se asomaba a mirar su brillo, ni se daban cuenta del conejo que reía y
lloraba al mismo tiempo: no había enamorados mirándola, no habíacientíficos
estudiándola, sólo la población aterrorizada por un virus desconocido.
Yo pensaba que tal vez, ese virus quemaría todo el disco duro, se comería
los archivos y dejaría la computadora inservible, tal vez llegaría a través de
Internet o, quizá, al meter un USB infectado por el virus A (H1N1). Virus mortal.
Pero no, el mal llegaría por una mano amiga que se contaminó de la saliva
de unenfermo. De mano, en mano, de beso en beso, de saludo en saludo.
Las casas, se volvieron cárceles desinfectadas. El silencio. La televisión
repitiendo lo mismo todo el día y la noche. La radio insistiendo: “lávense las
manos, no salgan”. Cerraron los comercios, los restaurantes, los partidos de futbol
se jugaron a puerta cerrada. ¿A quién le iba a importar el día del niño?

Así fue. Nadie se diocuenta que llegaba el 30 de abril. Nadie quería saber
otra cosa que no fuera, qué hacer con “la contingencia” para evitar el virus. Ni los
mejores antivirus de la informática servían para nada. Las noticias eran
alarmantes: “no conocemos medicamentos preventivos”, “los antídotos se tienen
que administrar pronto, antes de que invadan todo el cuerpo, esto pasa rápido”,
“debemos cerrar laspuertas para que no entre a nuestras casas”…
Aún más, decían que el virus de la influenza porcina era una amenaza
mortal, que podía invadir a la luna y al sol y nos quedaríamos sin luz. La luz
eléctrica también se podía enfermar y, entonces, nos quedaríamos en completa
obscuridad.
Todos estaban preocupados, iban a las tiendas y se gastaban todo su
dinero en jabones, alcoholes, tapabocas, toallas,lámparas, pilas de todos los
tamaños y formas. La obscuridad llenaría todos los rincones en el día y en la
noche, nadie regresaría a las escuelas, a los trabajos, con los amigos, a la
diversión, a la Iglesia. Nadie saldría de su casa y se irían acabando los días del
niño, a causa del virus de la influenza.
Empezó el 26 y seguía, rompió el 30 y los primeros días de mayo. En
México se...
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